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Opinión

Del ratón Pérez y los subsidios a las tarifas

Nota de opinión por Federico Vasches, miembro de la Asociación Argentina de Administración Pública.

Todos como padres o madres nos hemos visto frente a la pérdida del primer diente de nuestro hijo o hija y entonces la necesidad de que llegue el Ratón Pérez y resuelva esta situación.

Es que por un lado está la ansiedad del pequeño frente a la caída del diente y por otra la nuestra en el desconcierto sobre cuánto dinero habrá de traerle el Ratón y acaso qué uso y destino habrá de darle luego.

Puede que sea mucho o poco dinero, pero entiendo que lo más sano es siempre pensarlo como una especie de “subsidio” al niño y a lo que habríamos de gastar como padre / madre en el futuro.

Esta situación que parece tan doméstica, bien puede ser considerada en el ámbito público, en la política y para con los ciudadanos y usuarios de servicios públicos; a continuación algunas sugerencias para comprender este fenómeno:

  • de cierta manera así como los padres pueden sugerir hacia dónde o en qué gastar el dinero provisto por el ratón Pérez, el Estado / el Gobierno puede también direccionar en qué gastan los ciudadanos
  • ese dinero disponible, que habría de quedarles libres por tener a su favor una quita en el valor de los servicios públicos, se origina por los subsidios a las tarifas
  • subsidiar la tarifa de un servicio o quitar el subsidio implica, que el precio del mismo sea más caro o más barato al bolsillo del usuario, entonces tendrá más o menos dinero para poder realizar el resto de los gastos del mes

Frente a esta situación, debemos realizar el esfuerzo por comprender que siempre (con o sin subsidios), la empresa que presta el servicio se lleva la totalidad del dinero que dice, vale el servicio. Que así como los padres, el Estado puede dirigir y dirige cuánto dinero tienen las familias en sus bolsillos, tanto sea para comprar comida, gastar en recreación, vivienda o vestimenta.

En adelante el desafío es identificar cómo interviene el Estado, (si es que aparece el Ratón Pérez en nuestras vidas), para qué lado inclina la balanza, si para los ciudadanos o las grandes empresas y si en las propuestas de los políticos frente a la inminencia de las elecciones, este tema se aborda.

Federico Vasches.
Miembro de la Asociación Argentina de Administración Pública – DNI 32.991.877.

Opinión

La biodiversidad al límite…

Nota de opinión por Álvaro Vicente López, Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

Hablamos de diversidad, cuando planteamos que hay cosas diferentes, personas diferentes, lugares diferentes y cosas para hacer diferentes. La Biodiversidad tiene que ver con la amplia variedad de seres vivos en el planeta (el cual es finito). Dicha biodiversidad, es promotora de vida, de todos los ciclos de la materia y energía en la tierra, regula las precipitaciones, la retención de agua, nos provee de alimentos, de productos de origen biológico, de remedios y muchísimas cosas más.

Pero algunas veces, nos olvidamos de la Biodiversidad y nos creemos únicos en el mundo, somos antropocéntricos, perdura en nuestra cabeza una memoria de un mundo vacío, de un mundo que debe satisfacer todas nuestras demandas, alimento, vestimenta, refugio, vehículos, comunicación y millones de cosas que a diario consumimos. El principal problema es que somos más de 7.000.000.000 de habitantes, estamos avanzando sobre diversos ambientes, afectando nuevas tierras, cultivando, homogeneizando y destruyendo la biodiversidad. A este problema debemos sumarle que nuestro nivel de consumo de energías y productos se ha incrementado significativamente en los últimos 20 años, o sea, no solo somos más, sino que consumimos más per cápita, lo que incrementa el aporte de gases de efecto invernadero y el correspondiente calentamiento global y cambio climático, afectando también la biodiversidad.

Éste, es el momento, es una de las últimas posibilidades de revertir el daño que le hacemos a nuestro único planeta, las soluciones son muchas, entre ellas la más urgente es la reducción de la tasa de natalidad, reducir en pocas generaciones la cantidad de habitantes del planeta a un nivel sostenible, que nos permita compartir con el resto de millones de especies que existen con nosotros. Para ello, necesitamos que los Estados de todo el mundo, dejen de pensar solo en economía y piensen en ecología, desarrollen políticas de planificación familiar, educación en general, educación sexual, métodos anticonceptivos, etc. Si la humanidad no se ocupa de ello, la naturaleza lo hará por sí mismo, con un alto costo para nosotros y para la biodiversidad. Aún estamos a tiempo.

Álvaro Vicente López.
Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

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Opinión

De los animales en peligro de extinción y los programas sociales focalizados

Nota de opinión por Federico Vasches, miembro del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro e Integrante de Unidad Ciudadana.

El otro día mi hijo, me dijo que no había que tener tortugas como mascotas y me preguntó, si sabía por qué. A lo que respondí que no, entonces con toda la naturalidad del mundo me dijo: porque están en peligro de extinción, papá.

Automáticamente me sorprendió, por un lado que un niño de 6 años tuviera ese conocimiento y reacción obvia frente a la situación, pero por otro me recordé automáticamente de una historia.

Esa que refiere a una persona que luego de una tormenta, en una playa y frente a una inmensa extensión de estrellas de mar, se desespera y comienza a querer salvar a todas. Ante esto, un espectador burlándose, le recrimina que de nada serviría su esfuerzo, ya que no podría salvarlas a todas. Pero en lugar de darse por vencido, el hombre decide tomar a una estrella en particular y devolviéndola al agua, exclama: ésta sí va a vivir.

Entonces de alguna manera tener la tortuga en mi casa estaba mal pero no tanto, ya que se puede entender que de esa manera y por lo menos a esa sí podría salvarla y quitarla del peligro de extinción.

Esta situación que pareciera que se resume en una charla doméstica y familiar, bien puede ser interpretada, extendida hacia el ámbito de la administración y de las políticas públicas.

A continuación, algunas sugerencias para entender este fenómeno:

  • Así como tener un animal en peligro de extinción en tu domicilio, podría salvar a ese ejemplar, una política social focalizada serviría a esos fines, contribuyendo directamente con quien lo necesite
  • Si bien es claro que lo ideal sería que desde el Estado se dieran las posibilidades de desarrollo equitativo a las personas, de mínima, una política focalizada de atención de aquellos en situación de mayor vulnerabilidad no es menos importante
  • Si bien las personas podríamos no querer asumir la responsabilidad de cuidar un animal y así atentar contra toda la especie en peligro, en caso de no intervenir el Estado, atentaría contra toda la sociedad

Entonces el desafío es comprender que, aun siendo sólo un remedio para los síntomas, es importante la existencia de estas políticas en sí mismas. Que los que si bien es importante siempre igualar hacia arriba, debemos realizar un esfuerzo solidario por contener a los marginados y darles las oportunidades que el capitalismo y los ciclos económicos liberales, les han arrebatado.

Entonces no es la responsabilidad única del Estado, sino de una sociedad altamente comprometida, donde los ciudadanos entendamos que la patria es el otro y con esa sensación que cala hondo en el pecho de muchos, nos propongamos a ayudar.

Federico Vasches.
Miembro del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro e Integrante de Unidad Ciudadana.

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Opinión

El verdadero precio del petróleo

Nota de opinión por Álvaro Vicente López, Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

El costo del petróleo se calcula en base a su extracción, a su procesamiento y su transporte, lo cual implica incluir otros sub ítems como mano de obra, insumos, amortizaciones de maquinarias, gastos administrativos, Ganancias de los empresarios, impuestos, etc. Pero la pregunta es: ¿Esto es suficiente? Como todos sabemos el petróleo es un regalo, es la sumatoria de millones de años de acumulación de energía solar que en forma de materia orgánica y por procesos de presión y temperaturas bajo la tierra se transformaron en Hidrocarburos. El problema es que el petróleo no es eterno, es un recurso no renovable, del cual dependemos en extremo, la computadora sobre la que escribo está hecha con petróleo, el calefactor que calienta mi casa quema gas, la electricidad que hace funcionar mi computadora proviene en un 70 % de centrales Termoeléctricas, me traslado cada día en mi vehículo que es a nafta, la comida que comemos depende de tractores para producirlos, de fábricas para procesarlos y de camiones para transportarlos. Dependemos mucho del petróleo. Y el petróleo, no solo tiene el inconveniente de que es un recurso no renovable, sino también, aporta Gases de Efecto Invernadero a la atmósfera con el correspondiente Calentamiento Global y Cambio Climático.

El petróleo, en este momento es “barato”, pero en el tiempo escaseará y aumentará su valor. También el petróleo es dañino, aportando grandes cantidades de Gases de Efecto Invernadero, que nos llevarán a un límite en la sostenibilidad de la vida en la tierra. Por ello tenemos que empezar a convertir la matriz energética a energías renovables. Y aquí surge la razón del título del presente texto: “el verdadero precio del petróleo”. ¿Acaso no deberíamos incluir en el precio del petróleo el valor del costo que implicaría el reemplazo del mismo por energías renovables?, ¿No deberíamos calcular cuánto le costaría a la Argentina reemplazar su matriz energética en un plazo de 10 años, y financiarlo, mediante un impuesto al petróleo?. ¿No sería adecuado aplicar un impuesto al petróleo para desmotivar su mal uso y promover el uso de transportes públicos?

Lo importante es que si aplicáramos un impuesto, este debería ser usado para financiar el reemplazo de la matriz energética, mejorar la eficiencia energética y fomentar la conciencia ambiental. Pero esto solo, no alcanza, porque el costo es alto para aquellos que cuentan con pocos recursos, éste tipo de políticas tiene que ser acompañadas con la visión de mejorar la redistribución de los ingresos en la población y además el impuesto tiene que ser progresivo, o sea, el que más tiene, mas consume y mas debe pagar.

Lamentablemente, las malas decisiones del gobierno actual y los problemas económicos derivados, hacen parecer este tipo de propuestas como algo fuera de lugar, pero al menos hay que plantearlo, dejarlo como una semilla para que germine y crezca.

Álvaro Vicente López.
Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

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