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Opinión

Del aprendizaje de los niños y la participación ciudadana

Nota de opinión por Federico Vasches, miembro del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro e Integrante de Unidad Ciudadana.

El otro día iba en el auto manejando, con mi niño atrás y se me acerca al oído y me consulta sobre cómo se pronunciaba tal o cual letra con otra. El asunto es que está en primer grado y en el ejercicio de comenzar a leer y en sus ansias por hacerlo, le acaban siendo entretenidos inclusive los carteles viales de pare o calle cerrada.

Es cierto que como padre siento el orgullo de que mi hijo comience a leer y tenga una nueva independencia con eso, pero también era cierto que no me fue cómodo en ese momento el asedio de las preguntas constantes durante los 10 minutos de viaje.

Ahora bien esta situación que parece tan doméstica bien puede ser extendida al mundo de lo público y de la participación ciudadana en particular.

A continuación, algunas sugerencias para comprender por dónde transcurre el asunto:

  • Cuando los niños crecen y empiezan a leer, por un lado están en condiciones de aprender eso y entonces más cosas, pero requieren que un adulto, se las facilite. Algo similar sucede con la participación ciudadana, ya que en los casos en que los gobiernos decidan ofrecer y facilitar los datos, deberán también contribuir con la explicación de los mismos para que los ciudadanos puedan comprenderlos
  • Los niños que están aprendiendo a leer, van a consultarnos sobre el significado de lo que leen. Van a querer saber qué quieren decir las palabras, por qué se eligió esa y no otra. Los ciudadanos que dispongan de la información y ya sepan qué hacer con ella, también estarán en posición de consultarnos el sentido de una u otra acción, decisión u obra pública que haya tomado, por la que haya optado la gestión
  • Entonces los niños disponen de herramientas no sólo para conocer nuevas cosas y saber más, sino para plantearnos y requerirnos respuestas. Nos comienzan a interpelar y nos reclaman posturas y qué sabemos. Los mismo ocurre cuando los ciudadanos ya saben, están formados y actualizados; porque sucede que los gobernantes deberán (contentándose con la participación ciudadana vigente), dar respuestas quizá incómodas o ante situaciones por las cuales posiblemente no se hayan cuestionado con antelación

El desafío entonces es comprender la extensión, el significado que hay detrás de la idea de participación ciudadana, y que así como nos comprometemos para/con la educación y formación de nuestros hijos, nuestros gobernantes se comprometan para/con la ciudadanía.

Es que esta nueva vía de participación, de acceso a consultas y quizá reclamos (válidos y producto del procesamiento de la información y posterior construcción deliberada de una posición), puede poner en jaque a quienes tomen las decisiones. Ya que obliga a abrir la administración, formar a los recursos humanos para el trato con el público y comprometer a los políticos – gobernantes para dar esas respuestas complejas, complicadas y que muchas veces prefieren evitar.

Federico Vasches.
Miembro del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro e Integrante de Unidad Ciudadana.

Opinión

Es una experiencia Reciclosa

Nota de opinión por Álvaro Vicente López, Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

Cuando era chico, escuche muchas veces la frase “hay que predicar con el ejemplo”, lo cual me llevó a plantearme la necesidad de separar la basura en mi casa para su posterior reciclado. Mi familia es una familia tipo de cuatro integrantes, con la producción de un volumen de residuos considerable, si calculamos un promedio de un kilogramo por persona diario. Dicho volumen de basura representaría una tonelada y media por año!

Por lo tanto nos pusimos manos a la obra (o a la basura) y, empezamos con la separación de residuos, la cual es una experiencia sencilla: en primer lugar nosotros tenemos una compostera, donde tiramos todo el residuo orgánico que se genera, luego de cocinar, de comer una fruta, de lavar los platos, juntamos en un recipiente de plástico de un litro y lo llevamos inmediatamente a la compostera. En segundo lugar, tenemos un recipiente donde ponemos en el día todo residuo seco: papel, plástico, vidrio o metal, el cual una vez lleno es vaciado en dos recipientes de 20 litros, en uno de los cuales se coloca plástico y en el otro el papel, luego el vidrio o metal se colocan en una jaula de madera. Finalmente los domingos, a la mañana armo paquetes de papel, plástico y en conjunto con el vidrio lo llevo a los recipientes destinados a la separación de residuos que tiene el Municipio en los “puntos limpios” que se ubican en: Av. Roca e Isidro Lobo (frente al Museo de Ciencias Naturales), Av. Roca y 25 de Mayo, Rochdale y Vintter (Stefenelli), Recicloplaza – Cabo de Hornos y Ruta 6 (Paso Cordoba). Estos materiales son utilizados por la cooperativa de recicladores, que se encuentran en la Planta de Residuos I, según me ha indicado la Dirección de Ambiente, Desarrollo Sostenible y Parques Industriales de la Municipalidad de General Roca.

Las conclusiones que tengo de esta experiencia son:
• El tiempo que demanda la separación de los residuos es mínima, estimada en no más de una hora semanal.
• El armado de una compostera es sencillo, y el volumen de residuo orgánico es considerable (50 % del total).
• Mis hijos van aprendiendo la actividad, y toman conciencia de la cantidad de residuos que se generan.
• Se reduce la cantidad de bolsas de basura que se tiran de manera directa, de seis bolsas semanales pasamos a una.
• La actividad genera satisfacción personal, de saber que se hace lo correcto y nos acostumbramos a realizar la misma.

Por otro lado debe implementarse una política de separación domiciliaria de residuos a nivel municipal, pero ello requiere de la capacitación y el incremento de la conciencia ambiental de los ciudadanos de General Roca.

Ahora en casa estamos iniciando otra etapa, observando la cantidad de basura generada, hemos empezado a buscar estrategias para Reducir dicha cantidad, siendo alguna de ellas:
• Compra de envasases grandes de aceite, detergente, jabón para la ropa, etc.
• Llevar bolsas para las compras.
• Decir no, cuando nos ofrecen bolsitas sin necesidad.
• Usar envases retornables.

Por lo cual les invito a iniciar su propia experiencia, porque entre todos, podemos hacer una gran diferencia.

Álvaro Vicente López.
Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

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Opinión

Apología de las PASO

Nota de opinión por Brian Richmond, Politólogo e Investigador del CONICET.

Las PASO son un invento argentino. Para muchos esa sola condición basta como sentencia definitiva: no sirven, son un gasto absurdo. Una vieja tendencia a denostar lo nuestro hace que no se tome conciencia del aporte que este instrumento representa para la democracia. Por eso en este artículo realizaré un alegato en favor de las PASO, tratando de argumentar por qué contribuyen a la democratización de los partidos y del sistema político en su conjunto.

Empezaremos diciendo que las elecciones primarias existen en todo el mundo y han existido siempre, estén o no contempladas en una legislación. Los partidos políticos las han utilizado históricamente como mecanismo de defensa para evitar su fragmentación en momentos de alta tensión interna, siendo por lo general cerradas a sus afiliados.

Utilizadas principalmente para dirimir candidaturas, permiten resolver las rivalidades cuando ningún grupo logra reunir los consensos suficientes para imponer sus preferencias. De esta manera, el voto de sus adherentes le otorga a un sector la legitimidad de la que carecía para conducir el partido ante un proceso electoral.

Aunque en teoría las elecciones primarias favorecen la democratización del partido al reducir la influencia de la elite en la selección de candidatos y acercarla a las bases, esto no siempre es así. Cuando la legislación que las regula no es clara y queda al arbitrio de quienes manejan la estructura partidaria suelen oficiar como mecanismos auto-legitimantes de decisiones que ya están tomadas. Así, una serie de condiciones y requisitos de última hora para votar o para ser candidato en una elección interna pueden inclinar la cancha en favor de la lista oficial.

Más allá de estos vicios, el mecanismo tradicional de internas cerradas no suscitó grandes polémicas mientras el sistema político argentino se mantuvo en un esquema bipartidista. La cuestión se complejizó hacia finales del siglo pasado, cuando la crisis de los partidos tradicionales hizo que sea cada vez menos probable llegar al poder sin conformar alianzas, remontando la disputa por las candidaturas a un plano inter-partidario.

Ante estas situaciones los partidos aliados debían esperar a que el partido principal resuelva su interna para recién poder empezar a discutir plataforma y candidaturas de la coalición, haciéndolo siempre en condiciones de total inequidad. Al mismo tiempo las internas cerradas favorecían la endogamia y el sectarismo partidarios, ya que los diferentes sectores debían disputarse la fidelidad de sus afiliados, mostrándose reacios a negociar con otros partidos. Todas estas situaciones complicaban la conformación de alianzas, lo que hacía de la oferta electoral un archipiélago de opciones que desorientaba a cualquier elector.

Hasta aquí estoy hablando en tiempo pasado porque todas estas falencias de las elecciones internas fueron suplidas con la ley nacional 26571, sancionada hace diez años. No por nada la misma lleva por nombre “Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral”. Las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias que crea esta legislación hacen que la selección de candidaturas goce de las mismas precauciones jurídicas que la elección de cargos públicos y simplifican la oferta electoral de cara a esa instancia.

Al fijar las mismas reglas de juego para todos los partidos les quita a las elites partidarias la posibilidad de ser juez y parte, dotando de transparencia el proceso eleccionario. Al ser abiertas permiten que cualquier ciudadano pueda intervenir en la elección de candidatos de un frente electoral, sin necesidad de ser afiliado a ninguno de ellos. Esto obliga a los partidos principales a abrirse de entrada a la negociación con los partidos aliados; confeccionando listas amplias, plurales y representativas de los distintos sectores para atraer a su electorado. Todos estos componentes llenan de legitimidad el proceso eleccionario y por ende a la lista que resulte vencedora, instando al resto a encolumnarse detrás.

En este sentido, quizás el principal aporte de las PASO al sistema democrático es que favorece la alternancia de los partidos en el poder porque facilita la construcción de nuevas mayorías. Por eso quienes hasta hoy pensaban que se trató de una estrategia del Kirchnerismo para gobernar ininterrumpidamente deberían tan solo remitirse a los hechos.

La Alianza Cambiemos que derrotó al oficialismo en 2015 podría considerarse como el primer producto exitoso de las PASO. Es que difícilmente el PRO, la UCR y la CC-ARI hubieran llegado a un acuerdo electoral que le permita competir con el gobierno de no haber existido esta herramienta de mediación. En aquella ocasión el filtro del 1,5%, por su parte, dejó afuera a muchos pequeños partidos de oposición cuyos votantes en las generales terminaron inclinándose hacia la única oferta electoral capaz de vencer al oficialismo.

Lo cierto es que los partidos en gobierno no suelen necesitar de una PASO para dirimir sus candidaturas, ya que por lo general llegan a ellas con lista única. Quizá por aquella máxima futbolera de que el “equipo que gana no se toca” las variaciones en las listas del oficialismo suelen ser mínimas respecto a la elección anterior, lo que hace que las PASO sean un instrumento usufructuado mayormente por la oposición.

Veamos algunos casos puntuales de la elección del pasado domingo que pueden servirnos a modo de ilustración. En La Plata el Frente de Todos estaba dividido en cinco líneas internas que parecían irreconciliables, lo que de no haber existido una PASO hubiera favorecido al gobierno municipal de Cambiemos, cuyo candidato obtuvo el 35% de los sufragios. Sin embargo, la sumatoria de los votos obtenidos por el Frente de Todos supera por 10 puntos al intendente Garro, lo que permitiría a Florencia Saintout hacerse con la intendencia. “Lo más importante es que estamos acá las cinco listas que nos presentamos. Uno solo de nosotros no habría logrado los números que obtuvimos”, dijo Saintout al reencontrarse con sus compañeros, recientes contrincantes.

Pero un caso más patente lo tenemos sobre nuestras narices, en Carmen de Patagones. Mientras algunos sectores del PJ maragato pujaban por una renovación que lleve como candidato al docente Nicolás García, otros reclamaban la vigencia del ex intendente Ricardo Curetti, y un tercer sector proponía a Gerardo Bari. De no haber existido las PASO difícilmente esta disputa se haya saldado sin fracturas, dado que ninguno se mostraba dispuesto a bajar su candidatura. Una vieja interna cerrada hubiera dejado a muchos extrapartidarios afuera de la discusión y habría dado lugar a múltiples especulaciones sobre su legitimidad.

Finalmente los tres candidatos firmaron un acuerdo para trabajar juntos después del 11 de agosto, y el 12 ya se mostraban todos reunidos. Es que de respetarse este acuerdo Ricardo Curetti debería hacerse sin problemas con la intendencia maragata (las tres listas juntas aventajan por casi 20 puntos al intendente Zara), lo que le permite empezar a negociar con sus aliados puestos en el futuro gobierno.

Muy distinto es lo ocurrido de este lado del charco. La imposibilidad de contar con las PASO para procesar tensiones inició un proceso de balcanización de las alianzas electorales que pulverizó la oferta electoral viedmense, como lo hizo en el resto de las localidades de Río Negro. No casualmente esta situación va a terminar favoreciendo al mismo partido de gobierno que derogó la ley en la provincia, impidiendo que la oposición se haga con este instrumento de unificación.
En su lugar se siguen celebrando las viejas elecciones internas cerradas, anacrónico resabio de un sistema político que no existe más. La provincia de Río Negro, que históricamente se ha caracterizado por tener una institucionalidad de vanguardia, ha quedado ahora un PASO atrás.

Brian Richmond.
Politólogo e Investigador del CONICET.

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Opinión

De las competencias deportivas nacionales y las políticas públicas

Nota de opinión por Federico Vasches, miembro del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro e Integrante de Unidad Ciudadana.

Cada vez que un grupo de jugadores y jugadoras se visten la camiseta celeste y blanca, se nos despierta un fervor de hincha de equipos nacionales. No importan la competencia, el premio ni el rival, sólo nos importa que nuestro estandarte nacional flamee bien alto.

De repente nos hacemos conocedores y opinadores seriales, sobre disciplinas, tácticas, jugadas, reglas, conceptos de juego, cambios, y todos eso vericuetos que nos permitan (desde la comodidad del living de nuestra casa), hacer que nuestro equipo gane.

El asunto es que transcurrido el evento nacional e incluso internacional deportivo, se nos apaga esa llama multideportiva y únicamente nos acordamos, entendemos y preocupamos por el fútbol del domingo de torneo local y de entresemana para copas.

Ahora bien esta situación que pareciera estrictamente del hincha deportivo, bien puede ser extendida al universo de lo público y de las políticas públicas en particular.

A continuación, algunas sugerencias para comprender por dónde transcurre el asunto:

  • De un lado encontramos al hincha a ese que disfruta del fútbol y que en ocasiones aisladas (relacionadas con eventos deportivos de gran magnitud) redescubre el resto de los deportes; mientras que del otro al vecino / ciudadano que disfruta y ensalza el asfalto que su gobierno local ejecuta y que quizá y en algún momento en singular se le despierte la atención por alguna otra obra pública
  • Por ese momento breve, tanto el hincha como el vecino, descubren (para olvidar rápidamente), que ni el asfalto, ni el fútbol son ni el único deporte ni la única obra pública
  • Una similitud que guardan uno y otro, es en lo intangible de la arquitectura y andamiaje que se requiere detrás. Es que para que hayan equipos deportivos (jugadores y jugadoras) dentro de una cancha representando a un país, se necesitan de recursos, personas, convenios, trámites y gestiones. Mientras que para la puesta en marcha de políticas públicas, también.
  • Aún es más grave el reduccionismo de creer que tanto el fútbol como el asfalto son los únicos, ya que posiblemente la obra pública en sí y el partido, sean el resultado de grandes procesos detrás. Y que acaso haya otros deportes que sean de mayor impacto social, con mayor cuota de valores o que aparezcan otras políticas públicas no en formato de obra, sino como planes, políticas de estado y programas que socaven más hondo en la vida de las personas, que una cuadra de pavimento

El desafío entonces es comprender que el deporte es uno solo, que no hay niveles ni categorías de deportes. Que todos son importantes y que lo importante es que estén, que los niños y niñas puedan participar y que sean inclusivos y que se brinden como posibilidad para evitar la calle y situaciones complejas.

Y que las políticas públicas no se resumen ni en obras públicas ni menos todavía en asfalto, que existen también las grandes obras en infraestructura (esas que cambian realidades, el gas, la cloaca, el tendido eléctrico), esas que son importantes pero que no son ni tan visibles ni tan electorales.

Y que por último, pero no menos importante, están las políticas sociales, esas que todos sabemos necesarias pero que no se materializan en cemento, en bancos, ni árboles, ni plazas, ni rotondas, pero sin las cuales nuestros abuelos o padres no se hubieran podido jubilar, o nuestros hijos continuar con la escuela.

Federico Vasches.
Miembro del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro e Integrante de Unidad Ciudadana.

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