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Opinión

Río Negro necesita otro proyecto nacional

Nota de opinión por Leandro García, presidente de Nuevo Encuentro Río Negro.

En estos días se intensifico la campaña del oficialismo provincial (JSRN) que postula senadores y diputados nacionales, con una estrategia electoral exitosa en elecciones provinciales desde 2015, pero sin buenos resultados en 2017 y en las PASO del 11 de agosto reciente. En ambas hubo una estrategia conjunta con el oficialismo nacional para obtener una banca, en 2017 fue Matzen de CAMBIEMOS, quien llego a la cámara de diputados debido a que JSRN retiro sus candidatos después de haber salido 3 ero en las PASO, y en esta elección de 2019 fue Cambiemos quien devolvió el favor bajando de la lista a su candidato a senador para garantizar que Alberto Weretilneck llegara al Senado prácticamente antes del 11 de agosto.

El oficialismo provincial ha apoyado la mayoría de las políticas del gobierno de Macri, entre ellas el aumento de tarifas de los servicios públicos o el cambio de fórmula de movilidad de los jubilados (recorte) , incluso Weretilneck lo nomino a Pichetto antes de las PASO como el próximo vicepresidente, sin embargo, la contundente victoria del Frente Todos en Río Negro parece haber cambiado la estrategia, y ahora JSRN se presenta en esta elección, como un espacio indiferente al proyecto nacional que gobierne la Argentina a partir del 10 de diciembre.

La estrategia discursiva de JSRN consiste en provincializar el contenido de la elección nacional y mejorar el desempeño de las PASO donde perdieron por amplio margen en el tramo legislativo, con el Frente de Todos. “El presidente que quieras, Weretilneck senador”. “Corta boleta y voto senadores y diputados comprometidos con Río Negro”, son algunos de los sloganes.

Resulta difícil que alguien que conduce una provincia pueda explicar la prescindencia de un proyecto política nacional, ya que el conjunto de las políticas nacionales tienen una gran incidencia en la provincia de Río Negro, en sus finanzas públicas, en su economía y en el bienestar de su comunidad.

Tomando solo algunos aspectos podemos ver que el conjunto de políticas públicas de Macri fue totalmente perjudicial para Río Negro, sobre todo si se compara con el desempeño de la provincia durante el último gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner.

El endeudamiento desde 2015, creció significativamente, en pesos y en dólares. Y la composición de la deuda cambio sustancialmente, de estar expresada casi en su totalidad en pesos y con el gobierno nacional como principal acreedor, a una deuda expresada en dólares con acreedores privados.

STOCK DEUDA 2015: $ 5.351 MILLONES (90 %EN PESOS, 70 % deuda con el GOBIERNO NACIONAL)
STOCK DEUDA JUNIO 2019: $ 26.206, 22 MILLONES (70 % EN DOLARES)

Esto se debe a que si bien todas las provincias fueron beneficiadas con la devolución del fondo cooparticipable que hasta 2015 iba al ANSES, el pacto fiscal comprometió a las provincias a bajar impuestos, la caída de la actividad económica achico la masa de recursos coparticipables que recibe la provincia, y se han recortado transferencias no automáticas que llegaban hasta el 2015, como el fondo federal sojero. Si hubo una mejora en las arcas públicas en 2018 se debió a que la devaluación de ese año, se trasladó a la recaudación y no así a los sueldos públicos.

La deuda en dólares representa un problema grave para una provincia que recauda en pesos, y que su único ingreso significativo nominado en dólares, las regalías, vienen en caída a partir del congelamiento (parcial) decretado por Macri después de las PASO, y dependen de variables ajenas a la voluntad de un gobierno provincial. Con una política nacional de apertura y desregulación cambiara y financiera (revertida parcialmente entre las PASO y las generales), sumado a la caída significativa de reservas y una tasa de intereses insostenible en el tiempo, la inestabilidad del tipo de cambio a futuro es un hecho, y eso complica gravemente a una provincia que en el mes de julio tuvo que emitir letras para pagar aguinaldos.

SUPERÁVIT ACUMULADO A JULIO 2015: $ 1030 MILLONES
DÉFICIT ACUMULADO A JULIO 2019: $ 1574 MILLONES

La devaluación del peso desde la asunción de Macri, producto de políticas de desregulación cambiaria, financiera y de la fuga de capitales sin control, no impacto positivamente en la economía de la provincia como dijo el gobernador en reiteradas declaraciones.

No aumento la producción primaria de la provincia, ni las exportaciones, tampoco impacto positivamente en la actividad, la eliminación de las retenciones. El turismo de la zona atlántica y la zona andina tampoco se benefició, debido a que el mayor porcentaje de turistas que visitan Río Negro son argentinos, que sufrieron el traslado a precios de la devaluación, perdieron poder adquisitivo y llegaron en menor cantidad a estos destinos turísticos.

Las altas tasas de intereses, y la caída del consumo por el traslado a precios que generaron las sucesivas devaluaciones (traslado agravado por la eliminación de retenciones a bienes transables, y la dolarización de las tarifas) hizo que cerraran cientos de negocios en toda la provincia por caída de la demanda interna y las dificultades de acceso al crédito. Entre ellas, empresas grandes y reconocidas como Lucaioli en varias localidades, interlagos en Cipolletti y recientemente La campagnola en valle medio. Destruyendo empleo y enviando a miles de rionegrinos a empleos precarios o a la desocupación.

En resumen, podemos ver que el cambio de modelo económico que significo el arribo de Macri al gobierno, empeoro todas las variables financieras, económicas y sociales de la provincia de Río Negro. Por más que el slogan de la campaña del actual gobernador, invite a votar al presidente que quieras, la realidad demuestra que por el cambio de modelo Río Negro hoy es una provincia más endeudada, más dependiente, con menos producción, menos turismo y menos empleos, con menos recursos para implementar una agenda de desarrollo, y con más pobres e indigentes.

A Weretilneck le da lo mismo quien sea el presidente, a los rionegrinos no.

Leandro García.
Presidente de Nuevo Encuentro Río Negro.

Opinión

Grieta: hechos y percepciones

Nota de opinión por Pablo Gustavo Díaz, consultor en marketing político.

“Los hechos son los hechos, pero la realidad son las percepciones” decía Albert Einstein y los que estudian la mecánica cuántica es lo primero que aprenden. Pero lo explicaré mejor con un ejemplo que no es de Einstein: una persona dibuja un número en el piso. Dos personas se sitúan frente a frente ara verlo. Una ve un 6 y la otra un 9. La persona, la acción y el número dibujado configuran el echo. Pero cada una de las personas perciben una realidad diferente de él.

“La realidad se construye socialmente” afirma la tesis de Berguer y Luckmann y cualquiera que haya estudiado algo relacionado a las ciencias sociales, es lo primero que aprende.

“Quien controla el ámbito de las metáforas tiene un poder fundamental sobre la imaginación de los individuos y sobre sus acciones” nos enseña la teoría de los marcos conceptuales de Lakoff que explica como se utiliza la lingüística cognitiva para imponernos lo que debemos pensar. Y cualquiera que haya estudiado publicidad es de las primeras cosas que aprende.

“Un mundo construido desde lo familiar es un mundo donde no hay nada que aprender, ya que hay auto propaganda invisible, que nos adoctrina con nuestras propias ideas”, detalla Eli Pariser para explicar su teoría de los filtros burbujas que forman los algoritmos de internet para vendernos cosas (e ideas) fundamentados en la teoría de los marcos de Lakoff y que deviene, por acción de la política, en la conformación de sociedades tribales que polarizan todo lo que pueda ser polarizable, formando las famosas ‘grietas’.

Los consultores en marketing político (y acá excluyo a aquellos menos utilitarios y más académicos como los consultores en comunicación política) usamos estos conceptos básicos para armar nuestras estrategias ‘persuasivas’ de comunicación política. También usamos muchos otros conceptos, según el caso puntual a tratar, pero con estos intentaré explicar porqué la mayoría de mis amigos personales y virtuales en las redes sociales, están inmersos en una lucha sin cuartel, agrietados por el caso boliviano, por ejemplo hoy, como ayer lo estuvieron con otros.

El hecho einsteniano en si es que el presidente Evo Morales abandonó el gobierno de Bolivia y en su lugar asumió la vicepresidenta segunda de la cámara de senadores, representante de la primera minoría política, con el aval de la bancada opositora, las fuerzas armadas y la policía.

Para una tribu, liberal-conservadora (leer el post-liberalismo de Mariano Grondona) esta es una respuesta legítima de salvaguarda de los valores de la república, que en su división de poderes contrapesa (con los poderes de facto) el previo avasallamiento institucional que hiciera Evo Morales al hacer fraude en las elecciones, manipulando el resultado del escrutinio, para impedirle a su adversario Mesa el derecho al ballotage.

Esgrimen además otros argumentos de índole constitucional como la violación previa de la constitución que impedía la re-relección y el no acatamiento del resultado del plebiscito que le negaba, además, esa opción.

Para la otra tribu, popular-progresista (Nac&Pop, populista de izquierda, bolivariana) esto fue un golpe de estado producido por las derechas típicas sustentado en el poder imperial norteamericano, que ve en la vuelta de las izquierdas latinoamericanas (motivadas por la victoria de Alberto Fernández en Argentina, la liberación de Lula en Brasil y la revolución clasista chilena) una amenaza a sus intereses económicos-políticos en la región.

Ambas tribus perciben los que sus esquemas mentales les limitan ver y lo justifican en sus metáforas experienciales previas, azuzados por los mensajes de sus líderes, como el del presidente de Brasil Jair Bolsonaro que dijo: “La palabra ‘golpe’ se usa mucho cuando pierde la izquierda, ¿verdad? Cuando ganan, es legítimo. Cuando pierden, es un golpe”. Pero además Bolsonaro va más allá y afirmó en uno de sus tuits que “las denuncias de fraude electoral llevaron al presidente Evo Morales a renunciar”.

Quienes intentamos excluirnos de esa grieta polarizada entendemos que, si hay interrupción abrupta de un gobierno y es reemplazando por otro gobierno no elegido por las mayorías populares y en dicho proceso intervienen las fuerzas armadas y/o policiales o parapoliciales. Ese hecho configura un Golpe de Estado, liso y llano.

Esa, por lo menos es mi percepción de la realidad boliviana y que comparto con muchos líderes políticos, colegas y amigos. Y además ha sido sustentado por eximios especialistas en política internacional, insospechados de pertenecer a la tribu socialista, comunista, chavista o kirchnerista, como la ex canciller del gobierno macrista, Susana Malcorra, quien dijo recientemente a la prensa: “En Bolivia hubo un golpe de Estado, no es una cuestión debatible”.

¿Te acordás de Lakoff que mencioné al principio? Bueno, la palabra “fraude” que venía siendo pronunciada por los líderes de la tribu opositora a Morales, como Bolsonaro por ejemplo, puesta en boca de los auditores de la OEA, puso en marcha el proceso destituyente de Morales, que hasta allí solo se manifestaba como una profunda crisis de representación política, pero no había puesto en tela de juicio su condición de gobernante. Fue la metáfora que activó “el golpe”.

Pero el informe de la OEA no usa la palabra fraude, usa otros sinónimos como “manipulación”, “irregularidades”, “falsificación”. “Fraude” usaron los políticos opositores a Morales para azuzar las emociones más primitivas de sus fieles, que en hordas salieron a prender fuego media Bolivia y aplaudieron a rabiar el golpe de estado.

El de Fraude es ni más ni menos que un relato, una narrativa construida desde el marketing político con el fin de convertir al “otro” en un monstruo que hay que destruir y remplazar por los buenos de nosotros. El maniqueísmo (lucha ética del bien y el mal donde el bien somos nosotros y el mal los otros) forma parte ineludible de las herramientas apelables a la construcción del relato.

Así por ejemplo lo demuestran los estudios realizados por Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR), una organización norteamericana que se tomó el trabajo de investigar el escrutinio de la elección boliviana y contrastarlo con el informe de la OEA. La periodista politica estrella de la CNN, Carmen Aristegui (autora del concepto “círculo rojo”) lo explica en su blog: https://aristeguinoticias.com/1211/mundo/no-hubo-fraude-en-elecciones-de-bolivia-think-tank-de-eu-contradice-informe-de-oea/.

Y además el científico informático argentino Rodrigo Quiroga lo confirma en su cuenta de tuiter @rquiroga777, explicando detalladamente su trabajo coincidente con el de esa organización norteamericana y con el de Walter Mebane, autoridad mundial en investigación de fraude electoral, que también afirma que en Bolivia no hubo fraude electoral.

Los hechos son los hechos, dijo Einstein. Los hechos están acá presente. Pero cada quien, según el lado de la grieta en que se encuentre, percibirá la realidad que más le convenga a sus intereses.

Pablo Gustavo Díaz.
Consultor en marketing político.

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Opinión

De la buena gente y la política

Nota de opinión por Federico Vasches, miembro del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro e Integrante de Unidad Ciudadana.

El otro día me enteré que el papá de un amigo estaba internado y más allá de la complejidad de la operación, automáticamente quise que se repusiera rápidamente y le dieran el alta.

Frente a esta noticia, una gran cantidad de recuerdos y sensaciones en torno a esta persona me abordaron; en limpio: que es una buena persona.

Es cierto que uno es la medida de las cosas, que en base a cómo el resto interactúa con nosotros (lo que nos dicen, cómo nos tratan, qué nos expresan), nos vamos formando una figura, un concepto del otro al cual vamos otorgándole etiquetas y así lo constituimos en amigo o no, en cercano o no, en mala o buena persona.

Ahora bien esta situación que pareciera estrictamente la reacción de alguien frente a una noticia de salud, bien puede ser extendida al universo de lo público y de la política en particular.

A continuación, algunas sugerencias para comprender por dónde transcurre el asunto:

  • En el plano personal uno va formando un concepto del otro, según sus experiencias y las veces en que se vieron e interactuaron. Luego vamos ordenando esa información y la tamizamos con varios filtros, qué se de él, de dónde viene, cómo me trató, qué me dijo. Algo similar sucede con quienes son parte de la política, ya que si bien ocupan un cargo público, no dejan de ser personas las cuales (amén de su investidura), pueden faltar el respeto al otro o no tener el mejor trato.
  • Uno acaba juzgando y catalogando en agradable o desagradable, en buena o mala persona (según sus conocimientos y relaciones con el otro), a las personas en su vida corriente y en la política por igual
  • Una forma interesante (que debe ser abordada con la objetividad suficiente) de repensar si quien me cae bien o mal, se muestra así en otros ámbitos, es consultarle a conocidos en común sobre él en otro rol. Entonces sobre esta persona podremos oír buenas o malas críticas en el ámbito familiar (un gran padre, presente, atento o todo lo contrario), en el laboral (un gran trabajador, siempre para adelante, con muchas ganas o todo lo contrario), en el interpersonal (es un tipo muy simpático, agradable, súper cómico o todo lo contrario). Y así podemos constatar esa sensación que tenemos sobre el otro.
  • Este mismo ejercicio puede y deber ser desarrollado en la política, en particular sobre quienes ocupan los cargos, para comenzar a comprender cómo los ejercen. Quien está en un cuerpo deliberante, más allá de sonreír, mostrarse en las fotos con el y los candidatos y siempre andar rodeado de “su gente” en eventos públicos; ¿trata bien a las personas con quien se encuentra? ¿Qué opinión tienen sobre él el resto? ¿Ha trabajado incansablemente en conseguir desde el lugar de privilegio que ocupa, hacer algo para mejorar la vida de los que representa?

El desafío entonces es entender que en el plano personal que alguien tenga un buen concepto mío se debe en gran medida a las relaciones interpersonales y al trato que dispense a los demás, mientras que en política ese es el inicio, porque se puede tratar muy bien al resto y en nombre de la gestión atentar contra los intereses de quienes me hayan votado.

Se agrega al análisis la dimensión laboral, política e institucional, en clave de si hace lo que dijo que iba a hacer o se olvidó y paradójicamente, está haciendo todo lo contrario. Ya que en este caso, de qué nos serviría tener un funcionario público buena persona, que no cumple con sus tareas o peor aún, que cada vez que hace con eso, perjudica a muchos otros.

Federico Vasches.
Miembro del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro e Integrante de Unidad Ciudadana.

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Opinión

Cambio climático y pobreza “El que parte y reparte no tiene que quedarse con la mejor parte”

Nota de opinión por Álvaro Vicente López, Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

En la nota de opinión de Infobae de  Alieto Guadagni, Miembro de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente, que se titula “Cambio climático: no hay tiempo que perder” resalta varios aspectos reales de las  causas y efectos del calentamiento global y el Cambio Climático, y en una de sus afirmaciones indica que “el crecimiento económico es esencial para poder abatir la pobreza mundial, por eso es alentador que sea falso el dilema entre “crecimiento económico con más emisiones” o “menos crecimiento con menos emisiones””.

La afirmación de Alieto Guadagni es más compleja de lo que se plantea, porque no solo existe un problema de emisiones en el mundo, sino también, hay una gran presión sobre la naturaleza o recursos naturales: una sobreexplotación de los ecosistemas; la agricultura y la ganadería avanzan sobre las selvas destruyendo su biodiversidad;  los mares reciben anualmente ocho millones de toneladas de plástico; la extracción de peces superan su capacidad de reposición; los ríos son contaminados por efluentes cloacales y desechos industriales, todo ello nos muestra que el crecimiento ilimitado es perjudicial al medio ambiente. En síntesis, puede haber crecimiento económico con menos emisiones, es probable, pero el crecimiento económico igualmente genera otros efectos secundarios sobre el Medio Ambiente. El problema no es crecer para reducir la pobreza, la pobreza se reduce con mayor y mejor distribución de bienes, servicios y recursos.

Por ejemplo: Según datos del informe “La obesidad en el mundo” de Serrano-Castillo, en  2014, más de 1900 millones de adultos mayores de 18 años tenían sobrepeso, de los cuales, mas de 600 millones eran obesos,  por otro lado  la ONU nos indica que 821 millones de personas padecen hambre y más de 150 millones de niños sufren retraso del crecimiento. En este caso podemos observar que el problema no es que falta crecer económicamente para terminar con el hambre, sino que falta distribuir recursos para terminar con el hambre.  

Otro ejemplo es el conflicto actual en Chile, el hartazgo de una población oprimida por la desigualdad del modelo neoliberal sostenido desde hace mas de 30 años, con carencias en salud, educación y explotación laboral llevó a dicho país a un alto nivel de conflicto, siendo la causa más importante la desigualdad, ya que el 1% más adinerado del país, en 2017, se quedó con el 26,5% de la riqueza, mientras que el 50% de los hogares de menores ingresos accedió solo al 2,1% de la misma.

El problema es la distribución, es necesario de manera urgente: que los Estados sean responsables de la distribución del ingreso con una perspectiva de desarrollo social para reducir la pobreza; que los modelos económicos cambien, con un  sistema de distribución del ingreso que afecte a los que más tienen para favorecer al resto de la población, porque la teoría del derrame, que apaña al crecimiento,  es solo un justificativo para que los ricos se enriquezcan mas.

Álvaro Vicente López.
Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

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