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Opinión

La Justicia perdió el juicio

Nota de opinión por Lic. Javier García Guerrero, ex Asesor del Bloque del Frente para la Victoria de la Legislatura Rionegrina.

Rusia, Suecia y Francia presentan 43,9, 49,4 y 75,8 abogados cada 100.000 habitantes, en la ciudad autónoma de Buenos Aires hay 2.300 abogados/100.000 habitantes, un número cincuenta veces mayor. En la Argentina entre 2016 y 2017 en las facultades de derecho ingresaron más de 85.000 mil y egresaron 22.530 una cifra superior al total de los abogados matriculados en Francia. ¿Cómo hace un país como Francia con un 50% más de población y con un producto bruto interno que sextuplica al de la Argentina para tener tan pocos litigios? Concibieron una sociedad diferente, no porque sean desarrollados, ni porque no haya conflictos Son desarrollados porque piensan la sociedad de otra forma y gestionan sus recursos en consecuencia. En la Argentina desde 1917 hasta el 2000, se emitieron 5 mil matrículas de abogados, desde 2001 hasta la actualidad, se aprobaron 6.500 matrículas nuevas, uno de cada tres graduados anualmente es un abogado o un egresado de ciencias económicas, en ciudades como Paraná o San Juan el 40% de los abogados tiene menos de 10 años de recibidos,

Cada 100 ingresantes en la Universidad Nacional de Córdoba se gradúan 40,4 alumnos en la Universidad Nacional de Rosario 33 y el la Universidad Nacional del Comahue apenas 5,6 completan su graduación. La incongruencia con las necesidades de desarrollo e infraestructuras argentino es evidente. Igualmente, la demanda de esas titulaciones en Derecho no decae, las dificultades para acceder al ejercicio profesional son disímiles. En las universidades estatales argentinas, por cada ingeniero se gradúan 2,4 abogados, mientras que en las universidades privadas la cifra asciende a 20 abogados por cada ingeniero.

“La Argentina tiene un promedio de 500 policías por cada 100 mil habitantes. Una barbaridad. Naciones Unidas recomienda un 250 policías por cada 100 mil habitantes” afirma con contundencia la ministra de Seguridad designada, Sabina Frederic. Río Negro con 7.300 agentes, se ubica en el 5ª lugar en número de policías por habitante, pese a que en población ocupa el 15º lugar de la Argentina. El gobernador de Rio Negro anunció exultante que las políticas que implementó en 8 años de gobierno determinaron que la cantidad de efectivos policiales de su provincia cuadruplica las recomendaciones internacionales alcanzando los 954/100.000 hab. Es consistente con su visión de la sociedad organizada y ordenada por la vigilancia y el castigo.

El sobredimensionamiento del aparato punitivo y su politización ha encontrado sus límites. El número de juicios postergados (ej: previsionales) o prescriptos (ej: Abuso Sexual Infantil, corrupción) y la impunidad de los cortesanos del poder, está generando un creciente malestar social. No ha llamado la atención que protagonistas de las luchas sindicales acumulen a ritmo vertiginoso numerosas causas penales, ni que estas se desactiven cuando se establece una alianza con el poder gubernamental por la paz social pese a la caída vertical del empleo y el poder adquisitivo de los asalariados, se sabe que es la mejor forma de proyectarse a los planos nacionales. Bajo este sistema resulta igualmente previsible que se apruebe la posibilidad de reelección indefinida del gobernador oponiéndose a cualquier antecedente de la Corte Suprema de la Nación que naturalmente la desestimó de inmediato. Se conoce el resultado de un juicio o de una instancia previamente con solo conocer los nombres de las partes y el juez a cargo. las leyes son viciosamente despreciadas y mal interpretadas, se desprecia la ecuanimidad y la justicia es ofendida a diario por la realidad de los veredictos.

No hay imperativos por que se realice el trabajo pendiente, los jueces viajan, se capacitan en lugares interesantes. Mientras en las cárceles, más de la mitad de los detenidos, lo está sin condena judicial. Como la ley permite la detención preventiva con fines de investigación hasta por dos años, los presos pueden esperar de tres a seis años antes de ser juzgados, a menos que tengan un “buen abogado” y no hayan disgustado al poder de turno. ¿Los defensores públicos? Es habitual que al igual que los defensores de menores falten en un buen número de audiencias. Está establecida por ley existencia de una Auditoría del Poder Judicial que verifique la calidad de los servicios de justicia brindados por los distintos juzgados. Durante 7 de los 8 años del Gobernador Weretilneck se mantuvo vacante y durante el año transcurrido de su funcionamiento, no han trascendido informes de su accionar ni la programación de su ciclo de auditoría.

El 73% de las personas actualmente preso, cometió un delito por primera vez, el 45% fue detenido durante 2016 o 2017. En EE.UU. las estadísticas revelan que por lo menos el 13 % de los presos han sido agredidos sexualmente. La provincia de Río Negro es la de Argentina que más detenidos por violación/habitante tiene en sus cárceles. El costo presupuestario de las prisiones preventivas en la Argentina supera los 100 millones de dólares anuales. La cantidad de presos aumentó un 190% durante los últimos 20 años. En el período 2008/2016 mientras la cantidad de presos por habitante caía en toda Latinoamérica, en la Argentina aumentaba el 24% y aún continúa haciéndolo pese al hacinamiento carcelario. Durante el gobierno de Macri, aumentó un 23% adicional. Pese a que la tasa de delitos habitantes bajó un 2% en 2017, pero la tasa de encarcelamientos subió un 10,86%. En 2018 las cárceles sumaron un 12% de detenidos mientras que la población aumentó sólo un 1%. una suba inédita desde 2003 cuando el país se debatía en medio de la gran crisis económica. De las más de 40.000 personas que han pasado tiempo detenidas sin sentencia el 30% recupera su libertad dentro de los seis meses absueltas o puestas en libertad sin ser juzgadas. Otras pueden ser declaradas culpables de delitos menores que no conllevan una sentencia en prisión o pueden recibir sentencias de penas menores que el tiempo que pasaron detenidas. Un número más importante aún permanece como rehén de causas armadas sin pruebas a modo de chantaje o inhabilitación mediática.

No todo es Negro como las togas, los magistrados cobran en blanco libre de impuestos, más que el presidente de España o Francia, el precio de esos privilegios es el sometimiento estricto al poder político, acompasando el ritmo de las causas a lo que se converse en los asados o surja de la lectura de los diarios.

Según un estudio realizado para la Universidad Austral en más de 160 años de historia institucional argentina se realizaron 59 juicios políticos a jueces federales en los que se dictaron 46 destituciones, 28 de ellas en los últimos 26 años. En Río Negro durante el mismo período se destituyó a 9 jueces. Desde 1996 el Consejo de la Magistratura de Río Negro encabezó 20 juicios políticos. Seis de ellos terminaron en suspensiones de entre 3 y 60 días. Otros cuatro culminaron con la absolución de los magistrados o funcionarios sometidos a proceso. Un juez fue apercibido y nueve fueron destituidos. Es el único proceso judicial a funcionarios públicos que se acelera, los últimos cinco juicios políticos terminaron con una única decisión: destitución, de los nueve magistrados y funcionarios removidos, cuatro lo fueron en los últimos 15 meses, el resto ya entendió quién manda.

Ganar un concurso para servir café en el poder judicial o en la legislatura con el menor ritmo de sesiones de la democracia, es mejor que ganar una beca de estudios y casi lo único que evita la segura emigración de los hijos.

Si consideramos el peso presupuestario del poder judicial que solicitó para el próximo año un aumento del 73% sobre su ya abultado presupuesto el peso de las restantes fuerzas de seguridad, los bomberos, los servicios de inteligencia, el periodismo adicto de la posverdad, los abogados del poder, los punteros políticos, los parientes y amigos/as sobre el erario público, comprenderemos porque aumenta la desigualdad al mismo tiempo que el reparto, la explotación sexual de menores y la trata laboral sin que medien denuncias de los intendentes, el aumento simultáneo del empleo policial y judicial a la par del desempleo juvenil y femenino, como se multiplican las inauguraciones de comisarías, juzgados y destacamentos, mientras disminuye la construcción de viviendas, entenderemos por qué son cada vez más frecuentes los accidentes de tránsito mientras se demoran la construcción de las rutas. Dijo un periodista rionegrino de Choele Choel, “lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”, su ejemplo nos acompaña y nos guía, Gracias Rodolfo Walsh.

Lic. Javier García Guerrero.
Ex Asesor del Bloque del Frente para la Victoria de la Legislatura Rionegrina.

Opinión

La política es un juego de suma cero

Nota de opinión por Pablo Gustavo Díaz, consultor en marketing político.

En mi anterior nota te contaba sobre los diferentes escenarios que se le presentan al oficialismo y a las oposiciones en la provincia de Río Negro, y me referenciaba en sus rearmados a la teoría del juego de suma cero. En esta ocasión intentaré hacer lo propio con la política nacional. Pero primero explicaré que es el juego de suma cero:

Un juego de suma cero es aquel donde no existe la cooperación para que todos puedan alcanzar un objetivo superior. En este juego competitivo, lo que gana un competidor proviene necesariamente de lo que pierde otro. El Póker es un juego de suma cero, donde el dinero que alza el ganador de la partida es igual a la suma del dinero que pierden los restantes jugadores. La política también.

Esta época que hoy vivimos es, en mi sesgada visión de la historia, hija de la crisis de los partidos políticos que hizo eclosión en 2001/02 donde la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista -oligopolios del poder democrático desde 1916 en que se instaura el voto universal, secreto y obligatorio para elegir gobiernos- se parten en 3 pedazos cada uno de ellos permitiendo el surgimiento de liderazgos hiper-personalistas como los de la flia. Kirchner, Carrió Macri y Massa, por ejemplo.

En este juego de suma cero, dichos liderazgos emergieron a costa de la pérdida de votos de sus originarios partidos UCR/PJ hoy prácticamente inexistentes.

El kirchnerismo emergente en 2003 pudo mantenerse en el poder hasta 2015 cooptando -primero- gran cantidad de dirigentes y espacios menores de representación política, provenientes del arco progresista, como los radicales ‘K’ y frepasistas (ex peronistas de izquierda) y enamorando -en su segunda versión de la historia- a grandes masas de jóvenes y sectores excluidos de la vida política y social. Pero también conteniendo a buena parte de las clases medias independientes (desreguladas en palabras de Carlos Fara) que usufructuaron la estabilidad y crecimiento económico de sus primeros años: ‘la década ganada’.

El macrismo, emergente también en aquel 2003 de la alianza de los radicales liberales del LópezMurphysmo con sectores del histórico conservadurismo nacional, se consolida en 2007 con la conquista de CABA y gana las elecciones nacionales de 2015 fundamentalmente por la pérdida del kirchnerismo de esas clases medias desreguladas, detalladas anteriormente, que dieron origen al massismo y terminaron dando su voto a Macri en el Ballotage.

En ambos casos podemos apreciar la omnipresencia del juego de suma cero. Y en esta tercera etapa evolutiva de esa crisis de representación política de 2001/02, también. Porque el macrismo cede el poder al perder nuevamente a las clases medias desreguladas -massistas- que ante su fracaso económico, siguen a su líder de vuelta a la alianza con el kirchnerismo -o también puede haber sido al revés-.
Pero el kirchnerismo ya no es el mismo. Y tampoco lo es el macrismo. Ambos espacios están en evolución y el juego de suma cero sigue incólume.

Aquel poderoso kirchnerismo liderado primero por Néstor y luego por Cristina hoy ya no es hegemónico sino un socio más de una alianza que comparte con el massismo, con la cooperativa de gobernadores y minigobernadores del peronismo y con el incipiente albertismo, propietario de la lapicera que firma todos los decretos. El posmacrismo, por su parte, ya empieza a ser realidad en la incansable vocación de poder de Horacio Rodríguez Larreta que cocina a fuego lento, pero constante, el retiro de su padrino.

La exitosa polarización -no la grieta que es otra cosa, sino la contracara de una misma moneda- Cristina-Mauricio / Mauricio-Cristina que los mantuvo a ambos a la palestra de la última década empieza a derrumbarse con el pase a retiro forzado de ambos, a manos de sus ahijados.

La nueva época que se inicia con la victoria del frente Todes en las pasadas elecciones, tendrá, a mi modesta forma de ver, entonces, dos grandes contendientes en Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta, con un Sergio Massa en un rol inferior -y expectante- de articulador de encuentros y desencuentros estratégicos que consoliden esos nuevos poderes en el centro político argentino. Espacio que irá creciendo a fuerza de empujar hacia los márgenes de la izquierda y la derecha a sus antecesores, hasta hacerlos desaparecer con el tiempo.

El juego de suma cero es implacable.

La derrota del radicalismo que gobernó la provincia durante 28 años seguidos, el 25 de septiembre de 2011 y el fallecimiento del candidato triunfante en esas elecciones, Carlos Soria, el 1 de enero de 2012, marcan en mi sesgada visión de la historia, esta nueva era política que hoy vivimos. Y esta nueva era denota dos momentos diferentes: el que transcurre desde los eventos antes mencionados hasta el 10 de diciembre del año pasado, y éste que inicia a partir de ese día con la asunción de la primera gobernadora mujer de la historia de la provincia, Arabela Carreras.

Aquel primer momento de esta nueva era o ciclo político histórico rionegrino estuvo dominado por el derrumbe del partido radical y el quiebre del partido justicialista que, como en todo juego de suma cero como lo es el de la Política, derivó naturalmente en el surgimiento de un nuevo espacio que se apoderó de todo el poder que fueron dejando los demás.

El Oficialismo

Hijo de la idea movimentista provincial que acuñó el cipolleño Julio Rodolfo Salto a inicios de los ’90, encontró su oportunidad de hacerse ‘poder’ en los primeros años de esta nueva era y no la desaprovechó. Bajo el inteligente liderazgo de Alberto Weretilneck -figura emergente de aquel movimiento provincial de cepa cipolleña- con el acompañamiento fiel de Pedro Pesatti -que desde Viedma le aportó la fundamental cepa capitalina- se fue asentando como los mejores blend’s del mercado, político. Y hoy, ya maduro, se encuentra en una segunda etapa de su existencia: la de su consolidación como espacio hegemónico provincial. Vale decir, ocupar ese mismo lugar que de 1983 a 2011 ocupó la Unión Cívica Radical en Río Negro.

Para lograr ese objetivo tiene que superar cuatro pruebas: 1) seguir administrando satisfactoriamente bien sus estados gobernados; 2) mantener en la orilla del poder al radicalismo; 3) no dejar ningún salvavidas al peronismo, más del que ya tiene en General Roca; y 4) demostrar a todos -incluidos ellos mismos- que son capaces de generar su propio recambio de liderazgos sin poner en riesgo el capital político acumulado.

De esas tres metas o condiciones, la tercera es, al humilde entender del autor de esa nota, la más difícil de lograr, porque es justamente en la que fallaron los demás y que les permitió a Juntos Somos Río Negro existir: el internismo.

“Aprender de los errores propios es de grandes, aprender de los errores de otros es de sabios”

La Oposición

Como el perro intentando morderse la cola, el peronismo rionegrino sigue dando vuelta tras vuelta alrededor de sus históricos errores. Su internismo mantendrá su equilibrio entre la familia Soria, dueña del bastión roquense, y el aire que les otorgará a sus oponentes los cargos nacionales que se repartan en la provincia desde las oficinas del Instituto Patria, en mayor medida, y la Casa Rosada.

El espacio interno pichettista en franca desaparición, será ocupado por algún referente del no sorismo: Martin Doñate, Silvina García Larraburu o el Movimiento Evita.

Estos primeros días de la segunda parte de la nueva era muestran a un Doñate muy decidido a ganar ese espacio, aprovechando la quietud del instituto Patria y la Casa Rosada que aún no han movido sus fichas. Habrá que esperar un par de meses más para ver cómo se desarrolla ese juego.

Mientras todo siga igual a como ha venido siendo siempre -y por ahora no hay ningún indicio de que ello no sea así- el peronismo rionegrino seguirá viendo al poder provincial desde afuera del edificio de Laprida 212.

El radicalismo de mal a peor. Con una parte de su dirigencia que aún persiste en el duelo por la pérdida del poder en aquel 2011, y como pasmados mirándose las manos secas viendo como se les escabulló el agua entre los dedos, sin entender aún por qué no las cerraron y juntaron para contenerla; y otra parte debatiéndose qué ser: parte del ‘larretismo’ que representa el golpeado pero sobreviviente PRO, o parte del ‘albertismo’ de Juntos!, o un hermosos sueño -como lo es hoy- pero alejado de toda realidad política. Pero, por lo visto hasta ahora, solo se aprestan los radicales a hacer lo que mejor saben hacer: discutir eternamente el sexo de los ángeles.

El PRO tiene la suerte que su dirigencia nacional logró retener CABA y desde allí vendrá la nueva brisa que les dará aire a sus fieles rionegrinos. Desde su única banca en la Legislatura provincial, Juan Martín tiene todos los boletos para salir sorteado ganador en ese espacio. Con Wisky y Tortoriello derrotados en las urnas y sin haber podido construir nada sustentable a nivel provincial, tiene el camino libre de escollos para convertirse en único líder del ‘larretismo’ provincial.

El ARI seguirá al PRO. No tiene otro destino posible en la provincia.

La segunda etapa de la nueva era está en marcha y amenaza con ser tan o más interesante que la anterior. Pero ojalá que además de eso logre también ser eficiente en cumplir con las demandas y expectativas de la ciudadanía.

Pablo Gustavo Díaz.
Consultor en marketing político.

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Opinión

Oficialismo y oposición rionegrina en esta nueva época

Nota de opinión por Pablo Gustavo Díaz, consultor en marketing político.

La derrota del radicalismo que gobernó la provincia durante 28 años seguidos, el 25 de septiembre de 2011 y el fallecimiento del candidato triunfante en esas elecciones, Carlos Soria, el 1 de enero de 2012, marcan en mi sesgada visión de la historia, esta nueva era política que hoy vivimos. Y esta nueva era denota dos momentos diferentes: el que transcurre desde los eventos antes mencionados hasta el 10 de diciembre del año pasado, y éste que inicia a partir de ese día con la asunción de la primera gobernadora mujer de la historia de la provincia, Arabela Carreras.

Aquel primer momento de esta nueva era o ciclo político histórico rionegrino estuvo dominado por el derrumbe del partido radical y el quiebre del partido justicialista que, como en todo juego de suma cero como lo es el de la Política, derivó naturalmente en el surgimiento de un nuevo espacio que se apoderó de todo el poder que fueron dejando los demás.

El Oficialismo

Hijo de la idea movimentista provincial que acuñó el cipolleño Julio Rodolfo Salto a inicios de los ’90, encontró su oportunidad de hacerse ‘poder’ en los primeros años de esta nueva era y no la desaprovechó. Bajo el inteligente liderazgo de Alberto Weretilneck -figura emergente de aquel movimiento provincial de cepa cipolleña- con el acompañamiento fiel de Pedro Pesatti -que desde Viedma le aportó la fundamental cepa capitalina- se fue asentando como los mejores blend’s del mercado, político. Y hoy, ya maduro, se encuentra en una segunda etapa de su existencia: la de su consolidación como espacio hegemónico provincial. Vale decir, ocupar ese mismo lugar que de 1983 a 2011 ocupó la Unión Cívica Radical en Río Negro.

Para lograr ese objetivo tiene que superar cuatro pruebas: 1) seguir administrando satisfactoriamente bien sus estados gobernados; 2) mantener en la orilla del poder al radicalismo; 3) no dejar ningún salvavidas al peronismo, más del que ya tiene en General Roca; y 4) demostrar a todos -incluidos ellos mismos- que son capaces de generar su propio recambio de liderazgos sin poner en riesgo el capital político acumulado.

De esas tres metas o condiciones, la tercera es, al humilde entender del autor de esa nota, la más difícil de lograr, porque es justamente en la que fallaron los demás y que les permitió a Juntos Somos Río Negro existir: el internismo.

“Aprender de los errores propios es de grandes, aprender de los errores de otros es de sabios”

La Oposición

Como el perro intentando morderse la cola, el peronismo rionegrino sigue dando vuelta tras vuelta alrededor de sus históricos errores. Su internismo mantendrá su equilibrio entre la familia Soria, dueña del bastión roquense, y el aire que les otorgará a sus oponentes los cargos nacionales que se repartan en la provincia desde las oficinas del Instituto Patria, en mayor medida, y la Casa Rosada.

El espacio interno pichettista en franca desaparición, será ocupado por algún referente del no sorismo: Martin Doñate, Silvina García Larraburu o el Movimiento Evita.

Estos primeros días de la segunda parte de la nueva era muestran a un Doñate muy decidido a ganar ese espacio, aprovechando la quietud del instituto Patria y la Casa Rosada que aún no han movido sus fichas. Habrá que esperar un par de meses más para ver cómo se desarrolla ese juego.

Mientras todo siga igual a como ha venido siendo siempre -y por ahora no hay ningún indicio de que ello no sea así- el peronismo rionegrino seguirá viendo al poder provincial desde afuera del edificio de Laprida 212.

El radicalismo de mal a peor. Con una parte de su dirigencia que aún persiste en el duelo por la pérdida del poder en aquel 2011, y como pasmados mirándose las manos secas viendo como se les escabulló el agua entre los dedos, sin entender aún por qué no las cerraron y juntaron para contenerla; y otra parte debatiéndose qué ser: parte del ‘larretismo’ que representa el golpeado pero sobreviviente PRO, o parte del ‘albertismo’ de Juntos!, o un hermosos sueño -como lo es hoy- pero alejado de toda realidad política. Pero, por lo visto hasta ahora, solo se aprestan los radicales a hacer lo que mejor saben hacer: discutir eternamente el sexo de los ángeles.

El PRO tiene la suerte que su dirigencia nacional logró retener CABA y desde allí vendrá la nueva brisa que les dará aire a sus fieles rionegrinos. Desde su única banca en la Legislatura provincial, Juan Martín tiene todos los boletos para salir sorteado ganador en ese espacio. Con Wisky y Tortoriello derrotados en las urnas y sin haber podido construir nada sustentable a nivel provincial, tiene el camino libre de escollos para convertirse en único líder del ‘larretismo’ provincial.

El ARI seguirá al PRO. No tiene otro destino posible en la provincia.

La segunda etapa de la nueva era está en marcha y amenaza con ser tan o más interesante que la anterior. Pero ojalá que además de eso logre también ser eficiente en cumplir con las demandas y expectativas de la ciudadanía.

Pablo Gustavo Díaz.
Consultor en marketing político.

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Opinión

“No hay peor ciego que aquel que no quiere ver”

Nota de opinión por Álvaro Vicente López, Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

En estos últimos años ha aumentado la frecuencia de: olas de calor, sequias, inundaciones, incendios forestales, tormentas, ciclones, plagas y enfermedades, además de otros efectos como las reducciones de glaciares y hielos polares, pérdida de biodiversidad y cultivos, subida del nivel del mar y otros. La frecuencia y gravedad de estos eventos seguirá aumentando hasta afectar la disponibilidad de alimentos, la salud y traerá grandes consecuencias a la vida como ahora la conocemos. Todo lo anterior lo podemos definir como cambio climático, y es consecuencia del calentamiento global.

Pero, ¿qué es el calentamiento global? Es el aumento de la temperatura promedio mundial por el incremento en la concentración de Gases de Efecto Invernadero (desde la época preindustrial a la fecha); estos Gases de Efecto Invernadero son principalmente el Dióxido de Carbono (CO2) y el Metano (CH4), que provienen de la actividad humana diaria, como por ejemplo: el usar vehículos a combustión; la electricidad (que no proviene de fuentes renovables); toda la actividad industrial, de la cual provienen las cosas que usamos, son grandes generadores del CO2; la deforestación para el desarrollo de ganadería o cultivos intensivos y la actividad agrícola – ganadera. Estos Gases de Efecto Invernadero capturan la irradiación infrarroja que sale de la tierra hacia el espacio, y a mayor concentración de los gases, mayor es el calor retenido.

El problema es que debemos reducir (mitigar) el uso de combustibles fósiles (origen de toda la mayor parte de la energía) y toda fuente generadora de CO2 o CH4. Pero para ello tenemos que cambiar nuestro sistema económico, nuestros valores, nuestra forma de vida y manera de pensar, y lo tenemos que hacer ahora. Lo podemos hacer individualmente, pero tiene que ser por medio de decisiones del Estado, de Políticas Públicas, con acuerdo entre todos los países del mundo, porque el problema es global, y nos afecta a todos por igual.

El lugar que los países tienen para desarrollar estas políticas y asumir compromisos es la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático”, la cual se desarrolla anualmente, el problema es que no le dan al tema la importancia que tiene. En la última conferencia COP 25 (desarrollada en diciembre de 2019, en Madrid), no se llegó a compromisos fuertes ni reales, la conferencia fue pinchada por el G20, y presidentes cómo Donald Trump o Jair Bolsonaro.

Para resolver y no agravar el Cambio Climático hay que actuar ya!, no podemos dejar pasar más tiempo, si no hacemos nada, el mundo se muere y con ello nuestros hijos y las generaciones futuras.

Seguramente, reaccionaremos cuando sea tarde, pero tenemos que sacarnos las vendas de los ojos y exigir a nuestros gobiernos un cambio. A nuestros gobernantes (y a nosotros) solo les (nos) importa la economía y el crecimiento económico sin tener en cuenta el costo sobre las generaciones actuales y sobre todo el costo sobre las generaciones futuras.

Álvaro Vicente López.
Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

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