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Opinión

«No hay peor ciego que aquel que no quiere ver»

Nota de opinión por Álvaro Vicente López, Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

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En estos últimos años ha aumentado la frecuencia de: olas de calor, sequias, inundaciones, incendios forestales, tormentas, ciclones, plagas y enfermedades, además de otros efectos como las reducciones de glaciares y hielos polares, pérdida de biodiversidad y cultivos, subida del nivel del mar y otros. La frecuencia y gravedad de estos eventos seguirá aumentando hasta afectar la disponibilidad de alimentos, la salud y traerá grandes consecuencias a la vida como ahora la conocemos. Todo lo anterior lo podemos definir como cambio climático, y es consecuencia del calentamiento global.

Pero, ¿qué es el calentamiento global? Es el aumento de la temperatura promedio mundial por el incremento en la concentración de Gases de Efecto Invernadero (desde la época preindustrial a la fecha); estos Gases de Efecto Invernadero son principalmente el Dióxido de Carbono (CO2) y el Metano (CH4), que provienen de la actividad humana diaria, como por ejemplo: el usar vehículos a combustión; la electricidad (que no proviene de fuentes renovables); toda la actividad industrial, de la cual provienen las cosas que usamos, son grandes generadores del CO2; la deforestación para el desarrollo de ganadería o cultivos intensivos y la actividad agrícola – ganadera. Estos Gases de Efecto Invernadero capturan la irradiación infrarroja que sale de la tierra hacia el espacio, y a mayor concentración de los gases, mayor es el calor retenido.

El problema es que debemos reducir (mitigar) el uso de combustibles fósiles (origen de toda la mayor parte de la energía) y toda fuente generadora de CO2 o CH4. Pero para ello tenemos que cambiar nuestro sistema económico, nuestros valores, nuestra forma de vida y manera de pensar, y lo tenemos que hacer ahora. Lo podemos hacer individualmente, pero tiene que ser por medio de decisiones del Estado, de Políticas Públicas, con acuerdo entre todos los países del mundo, porque el problema es global, y nos afecta a todos por igual.

El lugar que los países tienen para desarrollar estas políticas y asumir compromisos es la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático”, la cual se desarrolla anualmente, el problema es que no le dan al tema la importancia que tiene. En la última conferencia COP 25 (desarrollada en diciembre de 2019, en Madrid), no se llegó a compromisos fuertes ni reales, la conferencia fue pinchada por el G20, y presidentes cómo Donald Trump o Jair Bolsonaro.

Para resolver y no agravar el Cambio Climático hay que actuar ya!, no podemos dejar pasar más tiempo, si no hacemos nada, el mundo se muere y con ello nuestros hijos y las generaciones futuras.

Seguramente, reaccionaremos cuando sea tarde, pero tenemos que sacarnos las vendas de los ojos y exigir a nuestros gobiernos un cambio. A nuestros gobernantes (y a nosotros) solo les (nos) importa la economía y el crecimiento económico sin tener en cuenta el costo sobre las generaciones actuales y sobre todo el costo sobre las generaciones futuras.

Álvaro Vicente López.
Ing. Agr. Esp. en Desarrollo Humano.

Opinión

No sólo indignado, también muy molesto; la mierda va

Nota de opinión por Héctor Roncallo, vecino de barrio Los Olmos.

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A fines del año pasado se rompe la conexión de cloacas en el Barrio Los Olmos, en calles Lisandro de la Torre y República del Líbano. Pasaron varios días con aguas servidas, altas temperaturas, perros tomando agua servida, bicicletas, autos, personas circulando y NADA. Aparece en este medio una noticia de la denuncia de los Concejales de Roca por la queja de vecinos. Esto se publica el el 7 de enero de 2021 y ese mismo día intervengo en el programa de Radio de la Super y ante los Periodistas manifesté que tenía doble indignación por el tiempo transcurrido de convivir con río de mierda, que no es la primera vez ya que en la cercanía desde hace más de tres años que se rompe sistemáticamente la cañería y circulan ríos en el barrio; siendo la segunda indignación que ese día algo motorizaron y supuestamente se preocuparon, ya que salió esa denuncia publicada cuestión que para quienes deben trabajar por la salud y el ambiente, lo deben hacer en forma inmediata y sin mediar la necesidad de la denuncia.

Al día siguiente 8 de enero el Gerente General de Aguas Rionegrinas, presuroso en las palabras, pero no en las acciones manifestó a este medio “…que la semana próxima iniciarán las tareas necesarias para resolver finalmente el problema”, y afirmó que “aplicaron un by pass con una bomba nueva para poder atender estas situaciones de emergencia. Luego se dejó instalada una bomba eléctrica”, todo ello con el supuesto “arreglo de que no fluya el agradable río de mierda. Claro, eso duró unos días ya que las fotos que adjunto tomadas en este instante no sólo demuestra que nadie está trabajando, sino que además el by pass no funciona y el río volvió a emerger, multiplicando no sólo los olores que durante las 24 horas del día venimos soportando desde el final del pandémico año 2020, sino que además circula nuevamente por las calles, el río.

Ahora molesto, muy molesto ya que además de tener que escuchar palabras y mentiras para decir algo sobre un claro y evidente hecho que no se soluciona, no de ahora, sino desde hace más de tres años, al menos en la zona del barrio. Muy molesto porque el gerente habló de que ellos mismos se encargarían de hacer la obra para no tener que entrar en una licitación por el tiempo que demora la misma y hasta hablo de un monto importante para la ejecución de la misma y hasta se mostró asombrado al manifestar: “…Recordó no obstante que «esta obra se licitó y se llevó a cabo en 2019, pero no sabemos porque esos 300 metros donde hoy está el inconveniente no se reemplazaron; seguramente inspeccionaron y observaron en buen estado la cañería”, lo que evidencia no sólo desconocimiento del movimiento de obras y del destino de fondos.

Lo concreto que seguimos igual que fines del año pasado. Por eso estoy molesto, indignado y no me queda otra cosa que repudiar esta situación y exigirles a las autoridades provinciales que se preocupen seriamente por la salud de los ciudadanos y critiquen menos a la sociedad, que no se defiendan de las críticas y ejecuten más.

Héctor Roncallo – DNI 8280317
Vecino de barrio Los Olmos

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Opinión

Tres aumentos en los primeros quince días del año es algo inadmisible

Nota de opinión por Rodolfo Aguiar,
secretario adjunto de ATE Nacional.

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Un nuevo aumento impactó en los precios de los combustibles al aplicarse la suba automática tributaria del 7,7%, el cual es inadmisible por tratarse de un tercer aumento en lo que apenas son los primeros quince días del año.

Es necesaria una intervención más decidida del Estado para evitar que la actualización de impuestos que deberían afrontar las empresas se traslade de manera directa y sin ningún escrúpulo a los consumidores. Los valores de venta de los combustibles ya se habían incrementado en un 2,9% durante la primera semana de 2021.

Sumado a esto, nos preocupa la posible suba a un ritmo acelerado de otros bienes, productos y servicios. Si no se pone un freno en tiempo oportuno, las proyecciones inflacionarias oficiales pueden verse alteradas, afectando a los trabajadores, jubilados y sectores populares.

La Ley del Presupuesto para el corriente año presentada en el Congreso prevé una inflación del 29%. Por su parte, la inflación de 2020 cerró en 36,1%, aunque algunos productos sufrieron aumentos muy superiores como la carne que, en promedio, subió un 74% según un informe de Rosgan (mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario y compañías consignatarias).

Rodolfo Aguiar
Secretario adjunto de ATE Nacional.

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Opinión

Participación ciudadana, ¿La clave para el 2021?

Nota de opinión por Federico Vasches, integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Esta pandemia por el Covid-19 reveló la importancia y la necesidad de la presencia del Estado en sus distintos niveles, las Administraciones Públicas gestionando y trabajando en los territorio para sus habitantes y entonces, debemos consultamos: ¿es la clave para el 2021 (en y para el fortalecimiento institucional), la Participación Ciudadana directa?

Pareciera una buena manera de comenzar a dilucidar el asunto, el tratar de suponer en qué ciudadano pensamos y/o nos inclinamos a pensar cuando nos referimos a participación ciudadana.

Porque al parecer en lo que se refiere a “participación” habría cierto acuerdo; una participación más o menos vinculante, relacionada a la decisión sobre mayor o menor cantidad de dinero público disponible, pero en línea general, la idea sería ser oído y que eso produjera alguna modificación a la situación o ante la convocatoria pública que motivó la intervención.

Aquí es que debemos realizar un breve apartado sobre el asunto, ya que en el ideal sería de suponer que nos referimos a alguna persona, más o menos formada, que entienda, conozca y sepa discernir más allá (de la instrucción recibida en educación cívica / instrucción ciudadana, en el nivel secundario). Que sepa qué esperar de la Administración Pública y de sus funcionarios, y que conozca y maneje los mecanismos para ello. Aún sin formación específica y con bastante desconocimiento sobre el funcionamiento interno, pero con la suficiente motivación, podría haber también participación.

Es necesario detallar que no se consideran a los fines de participación ciudadana, a los niños, los adultos mayores, las personas violentadas y/o a las personas en situación de vulnerabilidad y/o privados de la libertad.

Observemos lo que pasó en esta pandemia, (entendiendo que la participación ciudadana debe ser abordada en su concepto amplio, ese que propone revisar cómo interactúa y/o respeta/acata el ciudadano las normas), para comenzar a pensar con qué escenario y requisitos nos podemos encontrar el año próximo. Es decir qué se puede esperar que pase luego, de esta pandemia, en la post pandemia que estamos comenzando a transitar.

Hubo un grupo de personas de Menores Recursos: el cual está caracterizado por disponer de menor nivel soco-económico, menor formación específica relacionada a las instituciones y a la administración pública (quizá por falta de instrucción), por ende con menor participación social, menor apego y cumplimiento estricto de las normas y reglas vigentes en esta pandemia

Un segundo grupo de personas con Mayores Recursos: el cual está caracterizado por disponer de mayor nivel socio-económico, menor formación específica relacionada a las instituciones (quizá por suponer la poca importancia de ella), por ende con menor participación social, menor apego y cumplimiento estricto de las normas y reglas vigentes en esta pandemia

Un tercer grupo de personas con Recursos Medios: el cual está caracterizado por disponer de un nivel socio-económico medio (que les permite la suficiente soltura de pensar más allá de sus necesidades más concretas y básicas); siendo una clase media, con media o alguna formación específica relacionada a las instituciones (quizá por conciencia de clase), por ende con mayor participación social, y mayor apego y cumplimiento de las reglas vigentes en esta pandemia

Frente a esta panorama tan brevemente presentado, algunas conclusiones saltan a la vista; esas que relacionan querer cumplir con las reglas, con participar activamente de las decisiones y políticas públicas; a la vez que el apego y cumplimiento de las normas parecieran no estar relacionadas con el nivel socio-económico.

Entonces como gran desafío para el 2021, al Estado todo y a las administraciones en particular, les queda un arduo trabajo de pensarse situadas y repensarse con sus ciudadanías; lo que implicaría un diseño y desarrollo de herramientas, espacios e instancia de participación y construcción ciudadana, a la vez que, los procesos y garantías para ello.

Quizá de los temas menos en los discursos, pero que son de suma importancia, es el de la agenda de capacitaciones (externas e internas), que van de la mano de los mecanismos de participación.

Es decir el esfuerzo de embarcar a la administración pública en la dialéctica de la enseñanza – aprendizaje, en torno a la ciudadanía y sus propios empleados, las herramientas para acceder a los pareceres de los/as vecinos/as y los instrumentos necesarios para procesar esos resultados.

Un buen punto de partida pareciera ser, trabajar sobre los pares: enseñar a participar – aprender a participar; enseñar a enseñar – aprender a enseñar; querer aprender – querer enseñar; querer participar – poder participar.

Quizá, entonces, estemos en condiciones de garantizar canales de participación (con empleados comprometidos en y con ello), a la vez que una ciudadanía capacitada y segura de que sus reclamos, quejas y sugerencias, serán consideradas.

Quizá entonces, dejemos de discutir sobre participación ciudadana, para comenzar a abonar la construcción ciudadana.

Federico Vasches.
Integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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