Seguinos

Opinión

La política es un juego de suma cero

Nota de opinión por Pablo Gustavo Díaz, consultor en marketing político.

|

En mi anterior nota te contaba sobre los diferentes escenarios que se le presentan al oficialismo y a las oposiciones en la provincia de Río Negro, y me referenciaba en sus rearmados a la teoría del juego de suma cero. En esta ocasión intentaré hacer lo propio con la política nacional. Pero primero explicaré que es el juego de suma cero:

Un juego de suma cero es aquel donde no existe la cooperación para que todos puedan alcanzar un objetivo superior. En este juego competitivo, lo que gana un competidor proviene necesariamente de lo que pierde otro. El Póker es un juego de suma cero, donde el dinero que alza el ganador de la partida es igual a la suma del dinero que pierden los restantes jugadores. La política también.

Esta época que hoy vivimos es, en mi sesgada visión de la historia, hija de la crisis de los partidos políticos que hizo eclosión en 2001/02 donde la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista -oligopolios del poder democrático desde 1916 en que se instaura el voto universal, secreto y obligatorio para elegir gobiernos- se parten en 3 pedazos cada uno de ellos permitiendo el surgimiento de liderazgos hiper-personalistas como los de la flia. Kirchner, Carrió Macri y Massa, por ejemplo.

En este juego de suma cero, dichos liderazgos emergieron a costa de la pérdida de votos de sus originarios partidos UCR/PJ hoy prácticamente inexistentes.

El kirchnerismo emergente en 2003 pudo mantenerse en el poder hasta 2015 cooptando -primero- gran cantidad de dirigentes y espacios menores de representación política, provenientes del arco progresista, como los radicales ‘K’ y frepasistas (ex peronistas de izquierda) y enamorando -en su segunda versión de la historia- a grandes masas de jóvenes y sectores excluidos de la vida política y social. Pero también conteniendo a buena parte de las clases medias independientes (desreguladas en palabras de Carlos Fara) que usufructuaron la estabilidad y crecimiento económico de sus primeros años: ‘la década ganada’.

El macrismo, emergente también en aquel 2003 de la alianza de los radicales liberales del LópezMurphysmo con sectores del histórico conservadurismo nacional, se consolida en 2007 con la conquista de CABA y gana las elecciones nacionales de 2015 fundamentalmente por la pérdida del kirchnerismo de esas clases medias desreguladas, detalladas anteriormente, que dieron origen al massismo y terminaron dando su voto a Macri en el Ballotage.

En ambos casos podemos apreciar la omnipresencia del juego de suma cero. Y en esta tercera etapa evolutiva de esa crisis de representación política de 2001/02, también. Porque el macrismo cede el poder al perder nuevamente a las clases medias desreguladas -massistas- que ante su fracaso económico, siguen a su líder de vuelta a la alianza con el kirchnerismo -o también puede haber sido al revés-.
Pero el kirchnerismo ya no es el mismo. Y tampoco lo es el macrismo. Ambos espacios están en evolución y el juego de suma cero sigue incólume.

Aquel poderoso kirchnerismo liderado primero por Néstor y luego por Cristina hoy ya no es hegemónico sino un socio más de una alianza que comparte con el massismo, con la cooperativa de gobernadores y minigobernadores del peronismo y con el incipiente albertismo, propietario de la lapicera que firma todos los decretos. El posmacrismo, por su parte, ya empieza a ser realidad en la incansable vocación de poder de Horacio Rodríguez Larreta que cocina a fuego lento, pero constante, el retiro de su padrino.

La exitosa polarización -no la grieta que es otra cosa, sino la contracara de una misma moneda- Cristina-Mauricio / Mauricio-Cristina que los mantuvo a ambos a la palestra de la última década empieza a derrumbarse con el pase a retiro forzado de ambos, a manos de sus ahijados.

La nueva época que se inicia con la victoria del frente Todes en las pasadas elecciones, tendrá, a mi modesta forma de ver, entonces, dos grandes contendientes en Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta, con un Sergio Massa en un rol inferior -y expectante- de articulador de encuentros y desencuentros estratégicos que consoliden esos nuevos poderes en el centro político argentino. Espacio que irá creciendo a fuerza de empujar hacia los márgenes de la izquierda y la derecha a sus antecesores, hasta hacerlos desaparecer con el tiempo.

El juego de suma cero es implacable.

La derrota del radicalismo que gobernó la provincia durante 28 años seguidos, el 25 de septiembre de 2011 y el fallecimiento del candidato triunfante en esas elecciones, Carlos Soria, el 1 de enero de 2012, marcan en mi sesgada visión de la historia, esta nueva era política que hoy vivimos. Y esta nueva era denota dos momentos diferentes: el que transcurre desde los eventos antes mencionados hasta el 10 de diciembre del año pasado, y éste que inicia a partir de ese día con la asunción de la primera gobernadora mujer de la historia de la provincia, Arabela Carreras.

Aquel primer momento de esta nueva era o ciclo político histórico rionegrino estuvo dominado por el derrumbe del partido radical y el quiebre del partido justicialista que, como en todo juego de suma cero como lo es el de la Política, derivó naturalmente en el surgimiento de un nuevo espacio que se apoderó de todo el poder que fueron dejando los demás.

El Oficialismo

Hijo de la idea movimentista provincial que acuñó el cipolleño Julio Rodolfo Salto a inicios de los ’90, encontró su oportunidad de hacerse ‘poder’ en los primeros años de esta nueva era y no la desaprovechó. Bajo el inteligente liderazgo de Alberto Weretilneck -figura emergente de aquel movimiento provincial de cepa cipolleña- con el acompañamiento fiel de Pedro Pesatti -que desde Viedma le aportó la fundamental cepa capitalina- se fue asentando como los mejores blend’s del mercado, político. Y hoy, ya maduro, se encuentra en una segunda etapa de su existencia: la de su consolidación como espacio hegemónico provincial. Vale decir, ocupar ese mismo lugar que de 1983 a 2011 ocupó la Unión Cívica Radical en Río Negro.

Para lograr ese objetivo tiene que superar cuatro pruebas: 1) seguir administrando satisfactoriamente bien sus estados gobernados; 2) mantener en la orilla del poder al radicalismo; 3) no dejar ningún salvavidas al peronismo, más del que ya tiene en General Roca; y 4) demostrar a todos -incluidos ellos mismos- que son capaces de generar su propio recambio de liderazgos sin poner en riesgo el capital político acumulado.

De esas tres metas o condiciones, la tercera es, al humilde entender del autor de esa nota, la más difícil de lograr, porque es justamente en la que fallaron los demás y que les permitió a Juntos Somos Río Negro existir: el internismo.

“Aprender de los errores propios es de grandes, aprender de los errores de otros es de sabios”

La Oposición

Como el perro intentando morderse la cola, el peronismo rionegrino sigue dando vuelta tras vuelta alrededor de sus históricos errores. Su internismo mantendrá su equilibrio entre la familia Soria, dueña del bastión roquense, y el aire que les otorgará a sus oponentes los cargos nacionales que se repartan en la provincia desde las oficinas del Instituto Patria, en mayor medida, y la Casa Rosada.

El espacio interno pichettista en franca desaparición, será ocupado por algún referente del no sorismo: Martin Doñate, Silvina García Larraburu o el Movimiento Evita.

Estos primeros días de la segunda parte de la nueva era muestran a un Doñate muy decidido a ganar ese espacio, aprovechando la quietud del instituto Patria y la Casa Rosada que aún no han movido sus fichas. Habrá que esperar un par de meses más para ver cómo se desarrolla ese juego.

Mientras todo siga igual a como ha venido siendo siempre -y por ahora no hay ningún indicio de que ello no sea así- el peronismo rionegrino seguirá viendo al poder provincial desde afuera del edificio de Laprida 212.

El radicalismo de mal a peor. Con una parte de su dirigencia que aún persiste en el duelo por la pérdida del poder en aquel 2011, y como pasmados mirándose las manos secas viendo como se les escabulló el agua entre los dedos, sin entender aún por qué no las cerraron y juntaron para contenerla; y otra parte debatiéndose qué ser: parte del ‘larretismo’ que representa el golpeado pero sobreviviente PRO, o parte del ‘albertismo’ de Juntos!, o un hermosos sueño -como lo es hoy- pero alejado de toda realidad política. Pero, por lo visto hasta ahora, solo se aprestan los radicales a hacer lo que mejor saben hacer: discutir eternamente el sexo de los ángeles.

El PRO tiene la suerte que su dirigencia nacional logró retener CABA y desde allí vendrá la nueva brisa que les dará aire a sus fieles rionegrinos. Desde su única banca en la Legislatura provincial, Juan Martín tiene todos los boletos para salir sorteado ganador en ese espacio. Con Wisky y Tortoriello derrotados en las urnas y sin haber podido construir nada sustentable a nivel provincial, tiene el camino libre de escollos para convertirse en único líder del ‘larretismo’ provincial.

El ARI seguirá al PRO. No tiene otro destino posible en la provincia.

La segunda etapa de la nueva era está en marcha y amenaza con ser tan o más interesante que la anterior. Pero ojalá que además de eso logre también ser eficiente en cumplir con las demandas y expectativas de la ciudadanía.

Pablo Gustavo Díaz.
Consultor en marketing político.

Opinión

No sólo indignado, también muy molesto; la mierda va

Nota de opinión por Héctor Roncallo, vecino de barrio Los Olmos.

|

A fines del año pasado se rompe la conexión de cloacas en el Barrio Los Olmos, en calles Lisandro de la Torre y República del Líbano. Pasaron varios días con aguas servidas, altas temperaturas, perros tomando agua servida, bicicletas, autos, personas circulando y NADA. Aparece en este medio una noticia de la denuncia de los Concejales de Roca por la queja de vecinos. Esto se publica el el 7 de enero de 2021 y ese mismo día intervengo en el programa de Radio de la Super y ante los Periodistas manifesté que tenía doble indignación por el tiempo transcurrido de convivir con río de mierda, que no es la primera vez ya que en la cercanía desde hace más de tres años que se rompe sistemáticamente la cañería y circulan ríos en el barrio; siendo la segunda indignación que ese día algo motorizaron y supuestamente se preocuparon, ya que salió esa denuncia publicada cuestión que para quienes deben trabajar por la salud y el ambiente, lo deben hacer en forma inmediata y sin mediar la necesidad de la denuncia.

Al día siguiente 8 de enero el Gerente General de Aguas Rionegrinas, presuroso en las palabras, pero no en las acciones manifestó a este medio “…que la semana próxima iniciarán las tareas necesarias para resolver finalmente el problema”, y afirmó que “aplicaron un by pass con una bomba nueva para poder atender estas situaciones de emergencia. Luego se dejó instalada una bomba eléctrica”, todo ello con el supuesto “arreglo de que no fluya el agradable río de mierda. Claro, eso duró unos días ya que las fotos que adjunto tomadas en este instante no sólo demuestra que nadie está trabajando, sino que además el by pass no funciona y el río volvió a emerger, multiplicando no sólo los olores que durante las 24 horas del día venimos soportando desde el final del pandémico año 2020, sino que además circula nuevamente por las calles, el río.

Ahora molesto, muy molesto ya que además de tener que escuchar palabras y mentiras para decir algo sobre un claro y evidente hecho que no se soluciona, no de ahora, sino desde hace más de tres años, al menos en la zona del barrio. Muy molesto porque el gerente habló de que ellos mismos se encargarían de hacer la obra para no tener que entrar en una licitación por el tiempo que demora la misma y hasta hablo de un monto importante para la ejecución de la misma y hasta se mostró asombrado al manifestar: “…Recordó no obstante que «esta obra se licitó y se llevó a cabo en 2019, pero no sabemos porque esos 300 metros donde hoy está el inconveniente no se reemplazaron; seguramente inspeccionaron y observaron en buen estado la cañería”, lo que evidencia no sólo desconocimiento del movimiento de obras y del destino de fondos.

Lo concreto que seguimos igual que fines del año pasado. Por eso estoy molesto, indignado y no me queda otra cosa que repudiar esta situación y exigirles a las autoridades provinciales que se preocupen seriamente por la salud de los ciudadanos y critiquen menos a la sociedad, que no se defiendan de las críticas y ejecuten más.

Héctor Roncallo – DNI 8280317
Vecino de barrio Los Olmos

Seguir leyendo

Opinión

Tres aumentos en los primeros quince días del año es algo inadmisible

Nota de opinión por Rodolfo Aguiar,
secretario adjunto de ATE Nacional.

|

Un nuevo aumento impactó en los precios de los combustibles al aplicarse la suba automática tributaria del 7,7%, el cual es inadmisible por tratarse de un tercer aumento en lo que apenas son los primeros quince días del año.

Es necesaria una intervención más decidida del Estado para evitar que la actualización de impuestos que deberían afrontar las empresas se traslade de manera directa y sin ningún escrúpulo a los consumidores. Los valores de venta de los combustibles ya se habían incrementado en un 2,9% durante la primera semana de 2021.

Sumado a esto, nos preocupa la posible suba a un ritmo acelerado de otros bienes, productos y servicios. Si no se pone un freno en tiempo oportuno, las proyecciones inflacionarias oficiales pueden verse alteradas, afectando a los trabajadores, jubilados y sectores populares.

La Ley del Presupuesto para el corriente año presentada en el Congreso prevé una inflación del 29%. Por su parte, la inflación de 2020 cerró en 36,1%, aunque algunos productos sufrieron aumentos muy superiores como la carne que, en promedio, subió un 74% según un informe de Rosgan (mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario y compañías consignatarias).

Rodolfo Aguiar
Secretario adjunto de ATE Nacional.

Seguir leyendo

Opinión

Participación ciudadana, ¿La clave para el 2021?

Nota de opinión por Federico Vasches, integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

|

Esta pandemia por el Covid-19 reveló la importancia y la necesidad de la presencia del Estado en sus distintos niveles, las Administraciones Públicas gestionando y trabajando en los territorio para sus habitantes y entonces, debemos consultamos: ¿es la clave para el 2021 (en y para el fortalecimiento institucional), la Participación Ciudadana directa?

Pareciera una buena manera de comenzar a dilucidar el asunto, el tratar de suponer en qué ciudadano pensamos y/o nos inclinamos a pensar cuando nos referimos a participación ciudadana.

Porque al parecer en lo que se refiere a “participación” habría cierto acuerdo; una participación más o menos vinculante, relacionada a la decisión sobre mayor o menor cantidad de dinero público disponible, pero en línea general, la idea sería ser oído y que eso produjera alguna modificación a la situación o ante la convocatoria pública que motivó la intervención.

Aquí es que debemos realizar un breve apartado sobre el asunto, ya que en el ideal sería de suponer que nos referimos a alguna persona, más o menos formada, que entienda, conozca y sepa discernir más allá (de la instrucción recibida en educación cívica / instrucción ciudadana, en el nivel secundario). Que sepa qué esperar de la Administración Pública y de sus funcionarios, y que conozca y maneje los mecanismos para ello. Aún sin formación específica y con bastante desconocimiento sobre el funcionamiento interno, pero con la suficiente motivación, podría haber también participación.

Es necesario detallar que no se consideran a los fines de participación ciudadana, a los niños, los adultos mayores, las personas violentadas y/o a las personas en situación de vulnerabilidad y/o privados de la libertad.

Observemos lo que pasó en esta pandemia, (entendiendo que la participación ciudadana debe ser abordada en su concepto amplio, ese que propone revisar cómo interactúa y/o respeta/acata el ciudadano las normas), para comenzar a pensar con qué escenario y requisitos nos podemos encontrar el año próximo. Es decir qué se puede esperar que pase luego, de esta pandemia, en la post pandemia que estamos comenzando a transitar.

Hubo un grupo de personas de Menores Recursos: el cual está caracterizado por disponer de menor nivel soco-económico, menor formación específica relacionada a las instituciones y a la administración pública (quizá por falta de instrucción), por ende con menor participación social, menor apego y cumplimiento estricto de las normas y reglas vigentes en esta pandemia

Un segundo grupo de personas con Mayores Recursos: el cual está caracterizado por disponer de mayor nivel socio-económico, menor formación específica relacionada a las instituciones (quizá por suponer la poca importancia de ella), por ende con menor participación social, menor apego y cumplimiento estricto de las normas y reglas vigentes en esta pandemia

Un tercer grupo de personas con Recursos Medios: el cual está caracterizado por disponer de un nivel socio-económico medio (que les permite la suficiente soltura de pensar más allá de sus necesidades más concretas y básicas); siendo una clase media, con media o alguna formación específica relacionada a las instituciones (quizá por conciencia de clase), por ende con mayor participación social, y mayor apego y cumplimiento de las reglas vigentes en esta pandemia

Frente a esta panorama tan brevemente presentado, algunas conclusiones saltan a la vista; esas que relacionan querer cumplir con las reglas, con participar activamente de las decisiones y políticas públicas; a la vez que el apego y cumplimiento de las normas parecieran no estar relacionadas con el nivel socio-económico.

Entonces como gran desafío para el 2021, al Estado todo y a las administraciones en particular, les queda un arduo trabajo de pensarse situadas y repensarse con sus ciudadanías; lo que implicaría un diseño y desarrollo de herramientas, espacios e instancia de participación y construcción ciudadana, a la vez que, los procesos y garantías para ello.

Quizá de los temas menos en los discursos, pero que son de suma importancia, es el de la agenda de capacitaciones (externas e internas), que van de la mano de los mecanismos de participación.

Es decir el esfuerzo de embarcar a la administración pública en la dialéctica de la enseñanza – aprendizaje, en torno a la ciudadanía y sus propios empleados, las herramientas para acceder a los pareceres de los/as vecinos/as y los instrumentos necesarios para procesar esos resultados.

Un buen punto de partida pareciera ser, trabajar sobre los pares: enseñar a participar – aprender a participar; enseñar a enseñar – aprender a enseñar; querer aprender – querer enseñar; querer participar – poder participar.

Quizá, entonces, estemos en condiciones de garantizar canales de participación (con empleados comprometidos en y con ello), a la vez que una ciudadanía capacitada y segura de que sus reclamos, quejas y sugerencias, serán consideradas.

Quizá entonces, dejemos de discutir sobre participación ciudadana, para comenzar a abonar la construcción ciudadana.

Federico Vasches.
Integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

Seguir leyendo
Advertisement

Advertisement