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Opinión

Coronavirus fase 4. Y como no rifar el capital político acumulado en las 1, 2 y 3

Nota de opinión por Pablo Gustavo Díaz, consultor en marketing político.

Como te he contado en anteriores notas, ingresar a la cuarentena fue relativamente fácil y rápido. Sin mayores traumas, además. Eso se debió fundamentalmente a la inmensa demanda ciudadana de más del 80% de la gente en las encuestas a nivel país así lo pedían. Y el gobierno nacional, rápido de reflejos los satisfizo.

La cuarentena, además de satisfacer las demandas de la gente, demostró amplia eficacia en la contención de la pandemia. Aunque, y huelga decirlo porque es un dato bastante soslayado por la mayoría de los medios y comunicadores, el éxito sanitario no se debió solo a la cuarentena social sino a otros instrumentos coadyuvantes como cierre de fronteras exteriores, prohibición de traslados internos, distanciamiento social, uso de barbijos y lavado de manos, etc.

Salir de la cuarentena no será tan fácil. Y básicamente porque aún las encuestas no pueden mostrar el mismo alto grado de consenso que motivó el ingreso. Hoy la sociedad está dividida en partes bastante parecidas, casi mitad y mitad a nivel nacional.

Dependiendo de la ciudad que estudiemos la adhesión a seguir o salir de ella varía entre extremos, como por ejemplo Viedma con índices del 43% en seguir en cuarentena contra 50% por salir de ella; a Bariloche con valores del 17% en seguir encuarentenado contra 70% que pide la liberación del confinamiento.

El ingreso a demanda y el éxito de la cuarentena le reportó a la mayoría de los gobernantes nacional, provinciales y municipales, un alto nivel de aprobación e imagen positiva.

El presidente Alberto Fernández alcanzó casi el 90% en Río Negro. La gobernadora Arabela Carreras rozó el 80% y el intendente de Viedma Pedro Pesatti superó el 70%. Valores impensados en épocas normales, cuyo mantenimiento se verá fuertemente comprometido en esta salida de ella. Básicamente por el motivo que les contaba antes: salir de la cuarentena es satisfacer la demanda de una parte de la ciudadanía, no de toda como antes fue el ingreso.

En mi modesta opinión, esa perdida de aprobación e imagen política en la salida se puede mitigar al mínimo posible, si los gobernantes logran penetrar con el mensaje del “RR” (Riesgo y Responsabilidad): un doble mensajes que aún, y a pesar del esfuerzo desarrollado por sus equipos de comunicación, no ha sido entendido en su real magnitud por la mayoría de la gente:

1) Qué el Riesgo Cero es imposible. Contagios va a haber

2) Qué la Responsabilidad de lograr el mínimo de contagios es de todos nosotros: mía, tuya y del estado. Y no es solo del estado.

Aunque cueste entenderlo así, muchísima gente cree aún que el objetivo es mantener en cero los contagios en su ciudad. Como si viviéramos dentro de una burbuja aséptica desconectados del resto del mundo. Y esta ilusión, huelga decirlo, ha sido producto de un error de comunicación de muchos gobiernos, pero también alimentado por una parte importante de la prensa que jugó a la histeria colectiva cada vez que apareció algún caso sospechoso.

Vivimos en un mundo interrelacionado y necesitamos de otros para sustentarnos. La burbuja aséptica es una falacia, una utopía fantástica. Necesitamos del otro para que nos produzca y acerque los alimentos y bienes de consumo que no producimos en nuestras casas, por citar solo un ejemplo. Y este mínimo ejemplo ya nos indica que el contacto con el exterior es inevitable. el Riesgo Cero es imposible. Contagios va a haber. Pero el tema es que esos contagios estén dentro de valores contenibles por nuestro sistema de salud. Así de simple. Y eso se puede medir matemáticamente.

Cada ciudad, según la infraestructura de su sistema de salud puede averiguar cual es el número mágico de su capacidad sanitaria y debería comunicarlo para que toda la gente lo sepa y asuma. Y, supongamos que ese número da 100 casos, porque solo dispone de 5 camas de UTI (Unidades de Terapia Intensiva) para atender a los posibles enfermos graves, debe informarlo para que la gente no se alarme cuando aparezca 1 caso, ó 5 casos, ó 50 casos. Porque una cosa es ‘preocuparse’ y otra es ‘alarmarse y entrar en pánico’. La gente se alarma y entra en pánico cuando no sabe de que se trata la cosa. Cuando prima la incertidumbre. Informar ese dato, por ejemplo, es dar certezas que rompen con la incertidumbre.

Cada ciudadano, habitante, persona debe asumir además su responsabilidad concomitante con la del estado en el mantenimiento de un bajo nivel de contagios. La autoregulación personal y la regulación comunitaria mutua son factores ciudadanos insoslayables para lograr mantener por debajo del límite máximo la cantidad de contagios.

Solo así. Dejando en claro que la asepsia total es un imposible y que mantener chata la curva es tanto responsabilidad nuestra como gubernamental, el riesgo de apertura de la cuarentena evitará al gobernante caer estrepitosamente en las encuestas y que el coronavirus se lleve puesto a su gobierno.

Pablo Gustavo Díaz.
Consultor en marketing político.

Opinión

La gran capacidad de respuesta del sistema de bomberos tiene su contracara en la pobre mirada de los gobernantes

Por la Federación de Asociaciones Civiles de Bomberos Voluntarios de Río Negro.

Foto: Archivo (Patagonia FotoPress).

Hoy asistimos a un nuevo 2 de junio, un día en que recordamos un nuevo aniversario de la creación del primer cuartel de bomberos de nuestro país. Desde aquel día hasta hoy han pasado 136 años, es sin duda una de los espacios más reconocidos por cada vecino a lo largo y a lo ancho e nuestro país, en ese durante nuestros bomberos han sido protagonistas de millones de asistencias, rescates, salvamentos y todo tipo de acciones valorando la vida de cada vecino en cada acción que han desarrollado.

Cuantas veces en la niñez de cada uno de nosotros nos hemos imaginado manejando un camión de bomberos, acudiendo al rescate o llamado de quien eventualmente nos reclamara, haciendo sonidos de sirenas para llegar seguros y ganándole a la urgencia para llegar a brindar la ayuda para salvar vidas y bienes.

Nuestros padres nos enseñaron a respetar y apoyar a los bomberos de nuestras ciudades y hasta era un honor para la familia tener un bombero en ella, como también para muchas empresas era motivo de orgullo que en su plantel de empleados existieran algunos de ellos.

Cuantas veces al sonar la sirena con asombro, veíamos pasar corriendo, en bicicleta o en otros medios de locomoción a esos muchachos, esos hombres y hoy también a mujeres, a los cuales para resaltarlos llamábamos equivocadamente héroes.

Cuantas veces algunas madres, padres, esposas, esposos, hijos y amigos habrán esperado su llegada con impaciencia esperando verlos llegar con una gran sonrisa, muy manchados de hollín y mucho olor a humo.

Cuántas vidas se salvaron en las manos de estos hombres y mujeres, cuantas realidades modificaron para bien desinteresadamente.

Hoy 136 años pasaron desde aquel primer cuartel en La Boca Fundado por Tomas Liberti, el paso del tiempo, el progreso y la evolución de los pueblos, encuentra un sistema con más de 900 cuarteles de bomberos y más de 43.000 bomberas y bomberos, un orgullo voluntario inmenso.

Pero el paso del tiempo y la gran capacidad de respuesta del sistema de bomberos, tan reconocida y agradecida de la comunidad, tiene su contracara en la pobre mirada de nuestros gobernantes a la hora de garantizar la seguridad, la tranquilidad familiar de cada uno de nuestros bomberos, la financiación de este servicios público, voluntario y gratuito que recibe la comunidad toda.

Pareciera una utopía que nuestros bomberos voluntarios 136 años después de su creación, todavía estén esperando tener un seguro acorde a la función que realizan, y que el aporte de los vecinos que debiera permitir el financiamiento de cuarteles sea demorado en las arcas del gobierno y reducido por el proceso inflacionario. Hoy sería importante, para que el respeto a los bomberos trascienda las lindas palabras de un discurso y se traslade a hechos, que nos tomemos un momentos para la reflexión, después de tantos años al servicio voluntario y gratuito todavía hay que explicar que la indumentaria, los elementos de seguridad, el mantenimiento del parque automotor, la contención emocional de nuestros bomberos, la higiene y la seguridad de nuestros espacios, la presencia de un sistema de salud que esté acorde con la multiplicidad de las tareas que se desarrollan en cada salida es una necesidad que espera en agenda un debate serio, necesario y consulto a nuestro sistema.

Muchos ítems para la reflexión postergados por la falta financiación, pero por sobre todas las cosas, por la pobre capacidad de convocatoria al sistema de bomberos a la hora de legislar sobre los temas que nos son propios, no nos conocen, nos adivinan y eso les da un gran margen de error al describir y solucionar nuestras necesidades.

El sistema de Bomberos, necesita desde el poder político, se lo ponga en valor, y se reconozca su capacidad de trabajo a lo largo y ancho del país como una fuerza pública.

Hoy 2 de junio, saludamos a nuestros bomberos, a nuestros retirados, valoramos su tarea, reconocemos su opción de servicio voluntario, y respeto y agradecimiento a sus familias y la admiración por la humildad con la crecen, se capacitan y entregan cada día.

NUESTRA FEDERACIÓN LE DESEA UN FELIZ DÍA A CADA BOMBERO VOLUNTARIO DE
NUESTRA PROVINCIA.

José Humbero Calderón y Ernesto Manuel Carrillo
Presidente y secretario respectivamente de la Federación de Asociaciones de Bomberos Voluntarios de Río Negro.

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Opinión

Las grietas y la pandemia

Nota de opinión por Pablo Gustavo Díaz, consultor en marketing político.

¿Cuántos como yo no se ilusionaron con el fin de la maldita grieta que divide políticamente a los argentinos, aquel 19 de marzo en que el presidente Alberto Fernández anunciaba la instauración de la cuarentena nacional, rodeado por los máximos dirigentes provinciales de cada partido político nacional? Parecía que venía un nuevo país dónde no solo la dirigencia política sino toda la dirigencia en general se encaminaba a un gran abrazo fraterno y solidario para luchar contra ese “enemigo invisible” que amenazaba nuestra existencia.

¿Cuántos como yo no se ilusionaron con el inicio de un tiempo de unión nacional en paz, armonía y solidaridad social, en aquellas templadas noches de marzo, al ver a nuestros vecinos salir a la ventana y balcones de sus casas para aplaudir a nuestros “héroes” en esta guerra, los agentes de la salud?

Muy pocos sin dudas.

“De acá saldremos mejores”, pensó como yo seguramente la mayoría.

Pero como todo sueño duró muy poco y no tardamos al despertarnos, en ver que aquello era una fantasía. Una expresión de buenas intenciones, pero no tan buenas (parafraseando a Guido Kaczka).

De la unión nacional pasamos a cerrar fronteras provinciales, vallar accesos a ciudades y hasta fajar puertas de camiones de transportistas para impedirles a los choferes bajar de sus camiones en las estaciones de servicio, ni siquiera para ir al baño, por temor al contagio de coronavirus.

Del aplauso homenajeante a los médicos pasamos a imputarlos penalmente y pegarle carteles en sus puertas y ascensores de edificios exigiéndoles que se vayan a vivir a otra parte, por temor al contagio de coronavirus.

Del apoyo político cerrado a la cuarentena pasamos al “anticuarentenismo” como nueva expresión de la grieta política que pretende seguir manteniendo vigente la división de los argentinos.

La eterna dicotomía del “ellos” y “nosotros” se muestra inconmovible. Sólo nos da, de cuanto en cuanto, pequeños respiros ilusorios que duran cada vez menos tiempo.

“De lo más alto a lo más bajo de la sociedad se crea un clima de desconfianza mutua, recelo y competencia a degüello y, en medio de ese clima, las semillas del espíritu colectivo y de la ayuda mutua se asfixian, se marchitan y decaen”, afirmaba el gran filósofo Zygmunt Bauman en su ensayo póstumo “Síntomas en busca de objeto y nombre” (editorial Seix Barral).

Cada vez estoy más seguro que esa “nueva normalidad” que de la que tanto se ha hablado no llegará nunca. Por lo menos con las bondades que la había imaginado. Se muestra la vuelta a la vieja normalidad. De acá dudo que salgamos mejores.

Pablo Gustavo Díaz.
Consultor en marketing político.

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Opinión

La UCR ante la crisis del transporte público en Roca

Nota de opinión por Comité y afiliados UCR General Roca.

La Unión Cívica Radical de General Roca acompaña y se solidariza con los trabajadores de la empresa 18 de Mayo SRL en su noble lucha y con todos los vecinos de la ciudad que se ven perjudicados en su derecho al acceso a un sistema público de transporte. La lucha de los trabajadores no es de corta data, sino que es el desenlace de una historia anunciada con las medidas adoptadas por la GESTIÓN SORIA y los concejales que la acompañaron en lista.

En primera medida, existe una gran irresponsablidad al aceptar dentro del pliego de licitaciones a una empresa que venia mostrando desequilibrios fiscales (producto de medidas macro y micro económicas) como así también con reiteradas falencias en su servicio, miles de quejas lo demuestran.

En segunda medida, el BLOQUE DEL FdT es igualmente responsable al aprobar esta licitacion sin el llamado a las debidas audiencias sumadamente a esto, la “licitacion” se realizo en plena pandemia entre bastidores.

En tercera medida, desde la UCR General Roca exigimos que se llame a audiencias publicas (online), donde la sociedad civil aporte medidas superadoras a tan grave cuestion como es: futuro de los trabajadores cesanteados, futuro del servicio, recorridos, empresas licitantes.

En cuarto lugar, los trabajadores de la empresa no son responsables por el servicio como la intendente de la ciudad los acusa de “ maltratar al vecino” acaso ¿ellos no son vecinos también? La invitamos a reflexionar sobre esto, no le eche la culpa a quien busca llevar el pan del día.

Ya se ha demostrado que la cuestión del transporte publico no es una prioridad para la gestión sorista ni para los concejales del FdT. 16 años de repetidos errores así lo demuestran.

Comité y afiliados UCR General Roca.

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