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Opinión

Educación 2020: El año que cambió todo

Nota de opinión por Flavio Fernández, Licenciado en Educación.

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Está el mundo preparado en 2020 para globalizar la educación virtual desde el hogar, según lo propuesto por la UNESCO y otros organismos internacionales para hacer frente a la pandemia del COVID-19 y al cierre de los sistemas escolares debido al confinamiento. Trabajemos con los datos oficiales y la información que suministran los organismos en todos los países del mundo.

La respuesta es un clarísimo NO. Muchos dicen que la pandemia vino a mostrar la magnitud de las brechas digitales en el mundo, pero lo cierto es que la información básica estaba ahí mucho antes de que apareciera el virus. Basta mirar el sitio de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT) – la agencia de Naciones Unidas especializada en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) – y consultar su último informe mundial sobre la Medición de la Sociedad de la Información (2018).

Este es el panorama cuando se presenta la pandemia:

  • La mitad de la población mundial usa Internet y menos de la mitad de los hogares tiene una computadora.
  • En 2018, 57,8% de los hogares tenía conexión de Internet, 48,3% en los países en desarrollo y 17,8% en los Países Menos Desarrollados.
  • En 2019, Internet tenía una penetración de 53,6% en el mundo. 86,6% de los usuarios estaba en los países desarrollados y solo 19,1% en los PMD.
  • 58.0% de los usuarios a nivel mundial eran hombres y 48% mujeres.
  • En el mundo 6.500 millones de personas (85,5% de la población) todavía carecen de una conexión fiable a Internet de banda ancha (PNUD, abril 2020).
  • En 40 de los 84 países para los cuales hay datos, menos de la mitad de la población tiene competencias digitales básicas como copiar un archivo o enviar un correo electrónico con un adjunto.

Los déficits no están solo en África Subsahariana, como suele destacarse, sino en todo el mundo, incluidos varios países desarrollados que tienen también grandes desigualdades en su interior. A todo esto, hay que agregar los grandes déficits y las grandes brechas educativas que persisten tanto en el Norte como en el Sur.

América Latina tiene grandes deficiencias y brechas tecnológicas; el acceso a internet es prácticamente inexistente en las zonas rurales y las diferencias entre educación pública y educación privada en términos digitales son enormes. Los sistemas educativos no han desarrollado la educación virtual a distancia y tampoco han dado demasiada importancia a la alfabetización digital de los docentes.

De hecho, en marzo-mayo de 2020, para hacer frente a la pandemia mientras las escuelas estaban cerradas, en América Latina la mayoría de países organizó planes nacionales de educación a distancia que no dependen solo de Internet sino que articulan otros medios como la radio y la televisión, y recurren a materiales impresos para su distribución en los lugares más apartados. Una encuesta en línea realizada en abril 2020 por la UNESCO acerca de los sistemas educativos de 61 países muestra la heterogeneidad de las respuestas dadas por los países a la emergencia educativa.

La Coalición Mundial por la Educación COVID-19 y la Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación

– El 26 de marzo de 2020 la UNESCO anunció la creación de la Coalición Mundial para la Educación COVID-19 como «una iniciativa multisectorial para responder a las necesidades urgentes de la educación» durante la pandemia. La UIT es miembro de la Coalición. Otros miembros son Microsoft, Google, Amazon, Facebook, Zoom, Telefónica.

– En la presentación de la Coalición, la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, afirmaba que «la escolarización en nuestro planeta se ha vuelto virtual».

«Más de 1.400 millones de estudiantes en todo el mundo están afectados por el cierre de escuelas debido a la pandemia del COVID-19. De la noche a la mañana hemos entrado en una nueva era de aprendizaje. La escolarización en nuestro planeta se ha vuelto virtual, impartida a través de las ondas y a banda ancha, o simplemente se ha interrumpido. El punto de partida no es el mismo para todos. El mayor peligro es que los niños de contextos desfavorecidos se queden sin educación. Y no podemos permitir que esto ocurra. La magnitud de este desafío exige innovación, alianzas y solidaridad. Necesitamos actuar urgentemente y trabajar juntos al unísono. Por este motivo, la UNESCO presenta hoy la Coalición Mundial para la Educación COVID-19. Tenemos miembros de la familia de la ONU, organizaciones de la sociedad civil, empresas de comunicación, aliados en el campo de las tecnologías de la información. Han dado un paso muy importante para compartir su talento, herramientas y tecnología para abordar las deficiencias de contenido y conectividad. Juntos ayudaremos a los países a diseñar y desplegar soluciones innovadoras y sensibles al contexto que no excluyan a nadie. La educación no puede detenerse, es un derecho fundamental. Asegurémonos de que siga siéndolo a pesar de esta crisis. Aprendamos de la experiencia de esta crisis para el futuro de la educación. Muchas gracias».

– No obstante, más de un mes después de haber hecho públicas sus «Recomendaciones para educar online en tiempos de coronavirus» (18 de marzo 2020) la UNESCO alertaba: «Surgen alarmantes brechas digitales en el aprendizaje a distancia» (21 de abril 2020). Mencionaba, entre otros, que: «La mitad del total de los alumnos –unos 826 millones de estudiantes– que no pueden asistir a la escuela debido a la pandemia de COVID-19 no tienen acceso a una computadora en el hogar y el 43% (706 millones) no tienen Internet en sus casas, en un momento en que se utiliza la educación a distancia por medios digitales para garantizar la continuidad de la enseñanza en la inmensa mayoría de los países. Estas cifras fueron recopiladas por el Equipo de Trabajo sobre Docentes, una alianza internacional coordinada por la UNESCO, sobre la base de los datos procedentes del Instituto de Estadística de la UNESCO y la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Las disparidades son particularmente profundas en los países de bajos ingresos: en el África Subsahariana, el 89% de los alumnos no tienen acceso a computadoras de uso doméstico y el 82% carecen de acceso a Internet.

Además, a pesar de que mediante los teléfonos móviles los estudiantes pueden acceder a la información y conectarse con sus profesores y sus compañeros, unos 56 millones de alumnos viven en lugares donde no llega la cobertura de las redes móviles, y casi la mitad de ellos se encuentran en el África Subsahariana».

– Una semana antes, el 14 de abril, la Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación, creada por la UNESCO en septiembre de 2019, en su Declaración sobre el COVID-19 y la educación advertía que «pensar que el aprendizaje en línea es el camino a seguir para todos es ilusorio»: «En la renovación de la educación, la interacción humana y el bienestar deben ser prioridad. La tecnología ‐ en particular la tecnología digital que permite la comunicación, y la colaboración y el aprendizaje a distancia ‐ es un instrumento formidable y una fuente potencial de innovación. Sin embargo, debería preocuparnos, cada vez más, el hecho de que el traspaso a la enseñanza a distancia en línea exacerbe las desigualdades, no solo en el Sur global, sino también incluso en los rincones más dotados de recursos de todo el planeta. Debemos asegurarnos de que la digitalización no socave la privacidad, la libre expresión y la libre determinación en materia de información, ni conduzca a un control abusivo de ello. Pensar que el aprendizaje en línea es el camino a seguir para todos es ilusorio. Además de renovar el compromiso con el profesorado, deberíamos reconocer y fomentar el aprendizaje realizado en las familias y las comunidades».

– Una encuesta realizada por la UNESCO en marzo-abril entre los sistemas educativos de 61 países mostró las medidas tomadas a raíz del cierre de las escuelas. Los gobiernos se estaban concentrando en garantizar la enseñanza a distancia. 90% de los países/territorios con altos ingresos y 53% de los países/territorios con ingresos bajos y medios declararon que utilizaban plataformas existentes de aprendizaje en línea. La insuficiente capacidad de Internet es un obstáculo para todos los sistemas educativos. En 42% de los sistemas educativos de los países/territorios con ingresos bajos y medios la disponibilidad de electricidad era un problema. La falta de competencias digitales/TIC adecuadas afectaba a 80% de los padres/educadores encargados de facilitar el aprendizaje en línea desde la casa, a 64% de los docentes y a 48% de los alumnos, en todos los niveles de ingresos.

El futuro de las escuelas: ¿un modelo híbrido?

¿Qué pasará cuando los países dejen el confinamiento y reabran los sistemas escolares? Muchos imaginan la «nueva escuela» post-pandemia adoptando un sistema híbrido, es decir, que combina educación presencial y a distancia. Esta es, de hecho, una de las Nuevas directrices para la reapertura segura de las escuelas elaboradas por UNESCO, UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Banco Mundial (30 abril 2020). No obstante, el asunto está por verse caso por caso. Tampoco los sistemas escolares están preparados para la educación virtual ni en términos de equipamiento ni en términos curriculares, pedagógicos y de capacitación docente.

La fenomenal crisis económica que instala el coronavirus en el mundo, que se anticipa ya como una recesión mundial con gran pérdida de empleos y retrocesos importantes respecto de los avances logrados en las últimas décadas en torno a la pobreza y la pobreza extrema, indica que no habrá recursos suficientes para tratar de universalizar, ahora sí, los recursos digitales en lugares donde nunca llegaron en épocas de prosperidad económica.

Flavio Fernández.
Licenciado en Educación.

Opinión

Segunda parte: Antes que la memoria se nos pierda y que nos traicione, ¿otra escuela es posible?

Nota de opinión por Héctor Luis Roncallo, ex secretario general de UnTER y jubilado docente.

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“Es improbable que una ley determine por sí sola la orientación y calidad del desempeño docente en las aulas, aunque posiblemente influya en la práctica. 1”

Esta afirmación que no me pertenece, que tomo como título, sugiere que pensemos en cuánto y en cómo inciden las definiciones políticas legislativas y los propios textos que definen en lo macro y en lo micro las normas que regulan el trabajo docente, y todo ello en la cadena de definiciones que marcan la ley, el decreto, la resolución y las notas múltiples que pretenden fijar la “verdad” de lo que expresa la normativa dictada.

Más aún, podemos pensar en la incidencia en la tarea concreta, cuando a través de la interpretación que pretenden imponer por propio análisis que emana de la concesión de ser “autoridad”, como viene sucediendo a través de las diversas circulares de autoridades, que por el sólo hecho de serlo pretenden configurar la estructura del trabajo, sin tener en cuenta previamente la opinión y discusión del gremio docente. Todo esto marca la acción del trabajo docente y en la supuesta calidad educativa de la que se desprenden los logros políticos de los gobiernos de turno.

Una de las cuestiones más importante que sobresale en esta etapa de pandemia, es el Trabajo Docente. Al principio nos paralizó, ante semejante situación mundial e inédita; pero como siempre nos ocurre, desde el propio conocimiento pedagógico, de la inventiva de la que somos capaces, desde los marcos teóricos que se poseen y desde la práctica cotidiana empezaron a aparecer cuestiones que nos permitió a lxs docentes la conexión, la llegada, el abrazo a distancia producto de estas nuevas sensaciones, con medios extraordinarios que en algunos casos surgieron desde lo individual motivadxs por la necesidad de estar comunicadxs con sus estudiantes. Vale aclarar que las propias autoridades educativas estuvieron en silencio mucho tiempo hasta empezar a expresar sus verdades. Podría entenderse ya que a todxs nos tomó mal ubicados en el devenir histórico, pero lo que no se entiende es que continúe el silencio.

Cuando afirmo que hay silencio es que no se convoca al sector docente en todo el proceso, tratándose no sólo de cuestiones laborales, sino también de salud, y de aprendizajes. La definición de estrategias, de protocolos, de procedimientos, de evaluaciones no pueden ni deben ser impuestos y sí construirse colectivamente desde el mismo inicio del proceso y no en el último segundo del final. Al darse de esta manera no es democrático, es mentiroso y además no produce confianza en las acciones, sabor que suma a las ya existentes situaciones de desconfianza que nos están pasando. Se trata nada más ni nada menos de definir lo nuevo, ya que, ¿Qué significa la nueva normalidad?, en términos políticos, sociales, económicos y sanitarios.

De diversas maneras todxs estamos viviendo esa situación, lxs que fuimos, lxs que son, lxs padres/madres, lxs estudiantes, la sociedad entera, porque La Escuela, el sistema educativo se encuentra en todos los rincones. El trabajo docente, además la vida, el vivir, subsistir, son, entre otras, las cuestiones que aparecen como preguntas recurrentes.

A medida que va disminuyendo en pequeños matices el riesgo de la pandemia, crece notablemente la pregunta de ¿cuándo comienzan las clases?

No detallaré lo que cada unx vive, de las conversaciones y de lo que dicen lxs estudiantes, lxs docentes y la comunidad toda, más bien estoy intentando reflexionar y que reflexionemos sobre cómo será la Escuela que viene. Cómo podría ser esa “nueva normalidad”. No me cabe la menor duda que debe ser la escuela que mayoritariamente discutamos la organización gremial y la organización real de padres, madres y estudiantes, en el marco de convocatorias democráticas que deben hacer las autoridades y que además tienen la obligación de hacer.

Si queremos otra Escuela, debe ser así. Por eso mencionaba en el capítulo 1 de este análisis, la necesidad de mirar el funcionamiento de los Consejos Escolares y por supuesto el de las representaciones. Por mi forma de mirar el proceso educativo no lo puedo concebir sin reales procedimientos de participación que, hasta el momento, desde la aparición del proyecto de la actual Ley de Educación de Río Negro (2012), no se ha dado, mucho menos la elección y participación de la representación no docente. Para cambiar es necesario que se analice y se haga una lectura profunda de lo que planteo en el capítulo 1, respecto a este tema de los Consejos Escolares.

“La educación pública pertenece a la sociedad y es ésta en su conjunto la que marca sus funciones, su desarrollo, y su destino a través de los mecanismos de participación en distintos niveles”. Los mecanismos de participación están, pero no se cumplen ya que las representaciones, como dije en el capítulo anterior, no están, excepto la docente. Peor aún, las que están son puestas a dedo como es la representación de Padres en el Consejo Provincial de Educación. La participación real tiene la virtud de alcanzar estabilidad y equilibrio ya que los acuerdos reales satisfacen a las partes y las mismas se disponen a profundizar y ejecutar con seriedad lo alcanzado. Todo lo demás es imposición y sabemos de muchísimos fracasos cuando sucede esta definición política y en consecuencia una enorme decepción en los intentos de transformaciones educativas. Ejemplos sobran.

Esta experiencia, el ASPO, como las vivencias escolares la habitamos entre todxs, con la diferencia de que en esta oportunidad la casa se trasformó en la Escuela. Por eso insisto en la participación siendo ésta una característica que debe dar nota diferenciadora de la Escuela pública.

En contraposición a esta característica aparece la Resolución 2580/20 y sus anexos (uno y dos) que pretende orientar en forma contradictoria con los rezos de la no calificación, que se viene dando en todos los estamentos y conferencias. Aparece en la normativa citada, la definición disfrazada de “informes evaluativos de trayectorias escolares”. El sindicato es ignorado en estas cuestiones, error grave ya que la educación pública no es potestad exclusiva de los gobernantes.

No debemos olvidarnos que la Educación Pública es esencial para la democracia y por ello se deben respetar las opiniones que emanan de lxs trabajadores/as, en su organización sindical. Esta norma es un ejemplo claro de cómo se pretende modificar el trabajo docente. De nada vale, ante el egoísmo político existente en las autoridades gubernamentales por su propia esencia y desordenado error conceptual de “autoridad” y de “poder”, querer modificar lo que se debió haber pensado antes. Por ello insisto en la pregunta inicial de este ensayo ¿Otra Escuela es posible?

A la pregunta cada vez más frecuente de ¿Cuándo empiezan las clases?, nos debe apurar la necesidad de empezar a llenar de dudas todo el proceso que viene. Por ello planteaba en la primera parte la necesidad de revisar estructuras y hasta los propios Diseños Curriculares, no porque considere que estén mal, sino porque si la Escuela debe ser otra, esa revisión cae naturalmente como propia. Las decisiones sobre esos temas deberán ser parte de los acuerdos que deben darse.

Es por esta preocupación que el capítulo intenta merodear el concepto de Trabajo Docente.

Aporte para el debate desde una mirada de la Legislación Educativa

¿Qué es el trabajo Docente?, ¿Qué entendemos de cómo debe ser el funcionamiento del Trabajo
Docente?

Intento hacer una revisión de qué nos pasó con este concepto, en el marco de la jurisdicción en hitos históricos, en la construcción de esta provincia para encontrar notas que identifiquen nuestras preocupaciones, siempre pensando en la construcción educativa sólida para lograr aprendizajes significativos. Trataré de retomar escritos que he realizado en varias oportunidades, desde diferentes responsabilidades para llegar a este estado de situación, que, al decir de distintas autoridades, entraremos a “otra normalidad”. Sumaré el detalle de normativas específicas que formatean nuestra forma de trabajar y de ver las estructuras y modelos educativos, para analizar y proponer su mirada y re-ubicación en otra Escuela en la que necesariamente la pandemia nos obliga llegar y seguir durante un tiempo desconocido.

Este concepto, el de la “nueva normalidad” que por estas semanas se repite, me hace pensar, sin ubicarme en teorías específicas, en el pasaje de un mundo a otro, de un espacio a otro, observando que estamos en el paso de saltos cualitativos o quedarnos en la horizontalidad de la meseta alcanzada.

Considero que podemos encontrar nuevos sentidos a la tarea del Trabajo Docente al vincular la experiencia masiva, vivida en tiempos de pandemia con características inusuales. La masividad del problema, de las preocupaciones, del encuentro de actores diversos, los elementos diferentes de mediación, la nada, pero a pesar de esto existió algo que permitió mantener cercanamente la chispa que induce la Escuela. Entonces, creo, que todo esto nos lleva a pensar en relaciones que nos harán convivir entre lo que sabemos y el saber vivido en este espacio-tiempo y el saber de lo que vendrá.

Las propias autoridades del Ministerio de Nación y de Provincia, mencionan hoy, que no saben cuándo empezará la actividad propiamente dicha de como la conocemos y agregan que será una distinta normalidad. Aun cuando intentan establecer precisiones no queda claro en qué condiciones y cómo será esa vuelta. Las dudas se suman en función de las diferentes realidades.

“No volvamos a la normalidad, mejor comencemos de nuevo”

“Residente” (en su música en cuarentena) nos indica comenzar de nuevo, idea que mueve a pensar una nueva manera de ver la escuela, de ver el trabajo docente. Creo que esta comparación, este paralelismo que realizo en función de esta hermosa canción, que invita a darnos un beso, en esta etapa de pandemia, nos invita a pensar en el comienzo.

¿Comenzar de nuevo que significado tendrá desde la mirada escolar? En el capítulo anterior pensaba que deberíamos mirar, más allá de la calificación, a la evaluación. Este concepto claramente aparece en la línea general de la definición de la Resolución 363/20 del Consejo Federal de Educación que nos invita a tener en cuenta no sólo la revisión de normas que ya están escritas y que quizás miramos de costado, sino a mirar los instrumentos que componen nuestra tarea habitual, Curriculum, tiempos y espacio, trayectorias escolares, edades escolares, revisar las normas de evaluación y acreditación, etc; y en consecuencia qué seremos capaces de re- visar para re- encontrar ese cambio necesario y comenzar de nuevo.

¿Qué supone empezar de nuevo?, desechar lo hecho. No. Supone pensar qué cosas ya no nnecesitamos para pensar la Escuela hacia la que vamos. No debemos tener miedo de romper con ese anterior, sabiendo que debemos construir otra Escuela.

Debemos pensar y listar cuáles fueron nuestros errores para que no los volvamos a realizar. Esta estrategia nos permitirá pensar esa otra Escuela.

Ahora bien, hasta aquí pareciera, supongo, pensará quien me esté leyendo, ¿este hombre sabe en qué país vivimos? ¿en qué provincia? Claro que sí. Insisto que debemos hacer un corte a esta realidad, cerrar círculos en los cuales hemos dado vueltas, como dice Silvio Rodríguez en su canción, “partir de lo conocido hasta ahora y cambiar”, ya que necesariamente debemos tomar decisiones para el ahora que serán posiblemente para el después, ya que ese ahora nos hará dar cuenta, mientras transitamos la experiencia, que esa deberá ser la característica a la que debemos llegar en ese después. ¿Entonces volveremos para atrás?, o empezaremos a pensar todxs juntxs qué hace falta y qué es lo necesario para avanzar sin cambiar lo cambiado. Aquí, en ese instante nos daremos cuenta de que nosotrxs deberemos ser lxs artífices de nuestra realidad, apreciando el antes, el aquí y el ahora, pero sabiendo que estamos construyendo el futuro.

Antes de avanzar en cuestiones concretas, para que se entienda lo que quiero compartir, es necesario reconocer que la comodidad de la rutina y el proceso escolarizado el cual durante años nos formateó, en varios casos nos cambió, pero no todo, ni en todxs lo logró. Los problemas de fondo siguen igual, el abandono se da, el aburrimiento sigue, la falta de atención y de motivación sigue estando y así podría enumerar muchos elementos que vienen y venían siendo parte de la cotidianidad y que, por serlo inunda tanto que a veces terminamos no viendo ese problema, y seguimos mirando de costado a las normas, sobre todo a las que profundamente nos marcan la necesidad de cambiar.

“Vamos a andar, Vamos a andar, vamos a andar matando al egoísmo de manera que no haya soledad para llegar a la vida”, nos canta Silvio Rodríguez.

“Vamos a… portarnos mal”, dice otra canción. Todo se desordenó, tratando de salvar la vida, la vida que destruimos nosotros mismos con los des-conocimientos. Esto que nos ocurre nos des-ordenó y entonces el futuro, diremos nos-ordenó.

El tema será, qué nuevo orden seremos capaces de encontrar, esa nueva normalidad de la cual están hablando ahora las autoridades. Cómo construiremos esa nueva normalidad. Para pensar en ese análisis y mirando el todo, pienso que en este debate que se viene no puede dejar de estar la necesidad de ver hacia qué eje de definiciones avanzamos, si pensamos en “menos es más”, o, en “más es menos”. Rio Negro, en su corta historia demuestra claramente las relaciones que se desprenden del título inicial de este capítulo. Por ello en el inicio de este trabajo, ya publicado, expresaba “…deberemos pensar en un nuevo contrato social, que marque un nuevo mandato educativo”.

Este análisis nos permite recordar para conocer, no olvidar y mejorar todo en base a resultados, experiencias y avances.

Héctor Roncallo.
Ex secretario general de UnTER. Jubilado docente.

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Opinión

Covid-19 en Río Negro: La mentira como sistema

Nota de opinión por Pablo Barreno, legislador provincial por el Frente de Todos.

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En sendas publicaciones (en un medio provincial y en el canal C5N) se confirmó lo que era una fuerte sospecha: la Gobernadora Carreras y su gobierno no son honestos en el manejo de la información relacionada al COVID-19 en nuestra provincia.

No existe peor gobierno que aquel que pisotea el fundamento principal del contrato básico que regula la relación con los ciudadanos: NO MENTIR. Justamente lo contrario de lo que, ahora comprobamos, hacen la Gobernadora y Juntos Somos Río Negro.

La verdad es que un gobierno puede ser ineficiente o incapaz, como claramente es el caso del Gobierno de Río Negro, que después de casi 10 años de gestión no puede garantizar salario y aguinaldo en tiempo y forma si nos es rascando el fondo de olla del endeudamiento furtivo al que someten a los ciudadanos de la provincia.

Pero mentir, tergiversar o esconder información que es vital para garantizar la vida de la gente es pasar un límite. La Gobernadora y su gobierno y su partido HACEN POLÍTICA CON LA VIDA DE LOS RIONEGRINOS Y LAS RIONEGRINAS.

Es así de simple. Es así de inaceptable. Y guardar silencio o hacerse el tonto es convertirse en cómplice. Ese no va a ser nuestro caso, y le pido encarecidamente a los rionegrinos y rionegrinas que no dejemos que, una vez más, nos vendan espejitos de colores. Lo que está en juego es LA VIDA.

Pablo Barreno
Legislador provincial por el Frente de Todos.

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Opinión

Respaldo a los trabajadores del sistema de salud

Nota de opinión por el bloque de legislador de Juntos Somos Río Negro.

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El bloque de legisladores de Juntos Somos Río Negro destaca la fortaleza del sistema de salud de Río Negro, y respalda el trabajo de todos los actores que lo componen, que han demostrado estar a la altura de la circunstancias en el combate al Covid-19.

El equipo ministerial, que comanda Fabián Zgaib, trabaja mancomunadamente con Nación. Las estrategias desplegadas se arman con los epidemiólogos e infectólogos de Río Negro, con el visado de los profesionales al mando de Ginés González García.

El trabajo incluye la forma en que se detectan los casos positivos y la manera de tratar los contagios, tanto en los centros asistenciales como los que efectúan su recuperación en sus hogares, que tienen un monitoreo médico permanente.

En las últimas horas advertimos críticas a la forma en informar los casos, dejando entrever una mala intención del Ministerio. Vemos que se pretende instalar una sospecha infundada, ya que el sistema que utiliza Río Negro es el mismo que usan todas las provincias del país, y la Nación. Todos los casos se cargan en el SISA, que es una plataforma federal que administra el gobierno central.

La forma de la carga tiene un límite hasta las 18 horas. Los casos que no ingresan hasta ese momento, no aparecen en los partes oficiales, pero sí quedan ingresados en los informes del día posterior.

Querer imponer dudas es intentar confundir a la población y generar miedo, y esencialmente desconfianza. No son momentos para infundir temor. El combate al coronavirus requiere de esos datos. A nadie conviene esconderlos. Mucho menos al Gobierno provincial, ya que esos números no son una simple estadística, sino que sirven para saber cuántas personas están infectadas para aislarlas y que el coronavirus no se siga reproduciendo. Más aún, saber de manera fehaciente la cantidad de contagios, es vital para saber cuántas de esos pacientes llegarán a los hospitales y cuántos requerirán atención especializada en las unidades de terapia intensiva.

El sistema de salud está compuesto por miles de médicos, enfermeros, camilleros, técnicos, instrumentadores y personal administrativo, de limpieza y mantenimiento que todos los días concurren a los hospitales y centros de salud con la voluntad de atender a cada rionegrino y rionegrina que requiera atención y tratamiento.

Por lo tanto, la desacreditación al sistema es una falta de respeto a todas aquellas personas que la sociedad y los medios han catalogado como «héroes» y aplauden todos los días.

Estamos ingresando en una etapa de contagios que podría considerarse como el «pico», por lo que contar con datos confiables es vital, no para el Gobierno o nuestro partido político, sino para el sistema de salud estatal y el combate contra el coronavirus.

Saludamos a los trabajadores y trabajadoras, y pedimos sensatez en estos momentos.

Bloque de Legisladores de Juntos Somos Río Negro.

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