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Opinión

Carta abierta a la gobernadora Carreras

Por la Red Interlocal de Géneros.

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Foto: Archivo.

Nos dirigimos a usted desde la Red Interlocal de Géneros, compuesta por diferentes organizaciones de mujeres y disidencias, de agrupaciones políticas, sindicales, Consejos Locales y mujeres de la Provincia de Río Negro, desde Catriel a Viedma, que trabajan en forma conjunta por los derechos de las mujeres y la visibilización de las desigualdades económicas, sociales la violencia por razones de género.

Nos ha preocupado sobremanera, tomar conocimiento recientemente y a través de los medios de comunicación, de la destitución de la Lic. Mercedes Pietranera, funcionaria a cargo de la Secretaría de Igualdad de Géneros. No hemos tenido hasta el momento, noticias sobre su reemplazo por alguna otra persona.

Al comienzo de la gestión de la Lic. Pietranera, tuvimos reuniones con ella donde vimos su disposición al diálogo y conocimiento de las organizaciones feministas de diferentes lugares de la Provincia. Realizó algunos recorridos y reuniones que abrieron amplias expectativas de un enfoque diferente y comprometido con las problemáticas que nos convocan y que, desde hace mucho tiempo son una carencia constante en las políticas públicas. También, realizamos una reunión virtual con ella y parte de su equipo al comienzo del aislamiento, donde le planteamos las problemáticas existentes en muchas de las localidades presentes en la misma. La promesa de un acercamiento y soluciones, así como la sugerencia de acercamiento de propuestas y proyectos, no se concretó luego en respuestas a los problemas planteados.

Las alarmantes cifras de situaciones complejas, diversas y extremadamente graves que viven las mujeres de nuestra Provincia son reflejo de la falta de recursos materiales y humanos para afrontar las exigencias de un abordaje integral de las violencias y de otras problemáticas que nos aquejan. La situación de pandemia y aislamiento ha agregado penurias y dificultades, no solamente económicas a los sectores vulnerabilizados, sino que ha confinado a mujeres, niñas, niños y adolescentes en sus hogares, conviviendo con todo tipo de violencias y abusos de los que tienen pocas posibilidades de escapar o salir dignamente. El trabajo constante y comprometido de muchas organizaciones que venimos acompañando esto, nos plantea otra vez, la necesidad de comunicarnos con usted para conocer cómo se continuará trabajando para abordar esta «pandemia dentro de la pandemia» con recursos y políticas que garanticen las vidas sin violencias para todas y todes.

Hace tiempo anticipamos y pedimos su intervención para declarar a la Provincia, en Situación de Emergencia por Violencia de Género, con todo lo que ello implica. Señalamos en aquel momento, que la violencia intrafamiliar y las violencias por razones de género y diversidad, son problemas complejos que afectan a todos los sectores sociales en forma constante y creciente, agravada en la coyuntura actual, aumentada a niveles que, difícilmente podamos evaluar en este momento. Valoramos su presencia y la de otras funcionarias involucradas en las convocatorias nacionales del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, que ha invitado a las Provincias a participar de los nuevos Planes, Programas y Proyectos, incluso con destino de fondos para encarar estas necesarias políticas públicas. Sabemos también, que ha comenzado la capacitación a funcionarios de la administración pública por la Ley Micaela en ese contexto de colaboración. Pero no hemos conocido, de otras propuestas y respuestas a las necesidades, más que alguna declaración pública.

Valoramos la creación de la Secretaría de Igualdad de Géneros, aunque creemos que debería estar más jerarquizada y contar con recursos adecuados a las respuestas que debe dar; sin embargo, nos preocupa y ocupa la escasa intervención en estos casi 200 días de gestión, ya que el nombramiento de Pietranera se hizo según Boletín Oficial a mediados de enero. Vemos la no inclusión de políticas concretas, la no convocatoria y apoyo a las organizaciones que siguen «poniendo el cuerpo» para sostener las situaciones de urgencia, acompañamiento y seguimiento, nos muestra un desinterés preocupante desde las incumbencias del Estado Provincial. Existen esfuerzos aislados, pero falta una concepción integral y políticas organizadas para dar respuesta a situaciones de emergencia muy graves, tanto de las mujeres, de las infancias y de las personas de la diversidad sexual. Requerimos una planificación ordenada y fundamentada en las necesidades ampliamente conocidas de cada localidad de la provincia. Requerimos la creación de áreas de género y el reforzamiento de las que existen, recursos concretos para pagar a profesionales con capacitación y formación en la temática, para la asistencia a las mujeres en sus urgencias y una mirada amplia para la inclusión de políticas de género transversales al resto de las políticas públicas.

Es por todo lo mencionado, que le solicitamos celeridad en el nombramiento de otra persona para que se haga cargo de la Secretaría y acredite formación suficiente y experiencia en la temática de géneros y diversidad, para la pronta implementación de políticas que den respuestas a las urgencias que la realidad exige. Solicitamos y estamos dispuestas a colaborar con nuestra experiencia en el armado de un Plan Provincial con sugerencias y propuestas concretas, basadas en muchos años de trabajo en territorio.

Acompañaremos las decisiones que impliquen compromiso y decisión política para organizar en nuestra provincia un plan que dé cumplimiento a las leyes provinciales y nacionales respectivas, así como a todos los Convenios, Convenciones, Tratados y otros instrumentos que son cuerpo constitucional del Estado Argentino y de la Provincia de Río Negro que ha adherido también a ellos.

Sin otro particular y esperando una pronta respuesta y convocatoria, nos despedimos de usted cordialmente

FIRMAS Y ADHESIONES:
• Red Interlocal de Géneros Río Negro
• Asociación Civil Quillagua- Fiske Roca
• MuMaLá- Mujeres de la Matria Latinoamericana
• Kolina Feminista Catriel
• Consejo Local de Mujeres Diversas- Fiske Roca
• Observatorio de Políticas Públicas para personas mayores- Universidad Nacional del Comahue.
• Observatorio de DDHH
• Secretaría de Género CTA De Lxs Trabajadorxs de Río Negro
• Corriente Nacional Lohana Berkins – PC
• Consejo Local de las Mujeres de Villa Regina
• Frente de Todxs Comallo
• Colegio de Profesionales de Trabajo Social de Río Negro
• La Federación Universitaria del Comahue (FUC)
• Jubiladxs Autoconvocadxs de Fiske Roca
• Kolina Río Negro
• La Glorieta Colectiva de Ingeniero Huergo
• María Eugenia Abuin Unidad Ciudadana Allen
• Daniela Salzotto Legisladora FDT Catriel
• Unter Roca-Fiske
• Kolina Villa Regina
• Concejala Natalia Vergara FDT Villa Regina
• Agrupación Evita Capitana Villa Regina.
• Paola Daniela Rolo. Concejala Frente de Todxs Ingeniero Huergo
• Lic. Graciela Landriscini- Diputada Nacional Frente de Todxs.
• Gabriela Abraham, Legisladora FDT Cervantes
• Asociación MuGeRes-Villa Regina
• Susana Dieguez- Integrante de Mujeres y Dictadura
• Veronica Paniceres .Concejal FdT -Gral Roca
• Consejo de Mujeres de El Bolsón
• SITRAIUPA- Sind. De Trabajadorxs del Instituto Universitario de las Artes
• Maria Ines Grandoso – Legisladora – Kolina Frente de Todos Rio Negro
• Frente de Mujeres JP de Bariloche
• Agrupación Celeste y Blanca PJ Villa Regina
• UnTEr Seccional Roca adhiere, Patricia Bulacio Secretaria de Derechos Humanos Género e Igualdad de oportunidades.
• La Leonardo Favio- Fiske Roca
• Lic. Silvia Castex Pla
• Natali Giordanella- Concejala Frente de Todxs. Roca
• Mujeres Acción Peronista Roca
• Haydee Bustos referente de UTEP Evita
• Secretaria de género CTA Zona Atlántica
• ATUNRN. Comisión de Genero Asociación de Trabajadorxs de la Universidad Nacional de Río Negro
• Mala Junta Bariloche
• Consejo de Mujeres de Bariloche
• UNTER Almafuerte Secretaria de DDHH Erika Martín.
• Susana Castillo Ni Una Menos Jacobacci.
• Unidad Jacobacina- Interbloque Legislativo de Jacobacci.
• 100% Diversidad y Derechos Rio Negro, Angélica Gutiérrez
• Agrupación de sobreviviente de ASI (Abuso Sexual Infantil) – Río Negro
• Lic. Gabriela Martin, concejala UCR Ing. Huergo
• Frente Popular por ESI, Río Negro.
• Mujeres Evita Fiske
• Peronismo Militante Río Negro
• Nancy Ailigo Sec. Género CTA de lxs trabjadorxs zona Atlántica.
• CONYA, Fiske-Roca
• Bárbara Palumbo, Sec. De Género CTA de lxs trabajadorxs de Río Negro

Opinión

Lavarse las manos

Nota de opinión por Manuel García.

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No todos los efectos del COVID-19 serán tan malos. La pandemia desnudo la fragilidad, corrupción y deterioro del sistema político. Nos enseño que los políticos que hace 7 meses parecían buenos, era eso nada más… PARECÍAN.

Río Negro se destaca en el contexto nacional por estar en el podio de las peores provincias manejando la pandemia.

Desde la segunda quincena de enero, el gobierno nacional empezó a trabajar el tema pandemia con un comité de crisis, es de suponer que la provincia días más o días menos también tomó conocimiento de la existencia de una pandemia global, de la que no escaparíamos.

Es marzo, con el inicio de la cuarentena, empezaron las promesas de preparar el sistema de salud para la llegada del pico de la pandemia.

Pasaron 6 meses, llegó el pico de la pandemia y el sistema de salud está saturado, trayendo personal de afuera para ayudar, y pidiendo por favor que la gente se quede en la casa, porque el personal médico no da más y no hay camas disponibles.

En 6 meses se construyen con material tradicionales un ala nueva de UTI (unidad de terapia intensiva) en cualquiera de los hospitales principales de Río Negro, se podría haber ampliado la capacidad en 20-50 o más camas. 6 meses parece un tiempo racional para preparar a médicos en el arte de entubar, para capacitar enfermeros, camilleros, maestranza kinesiólogo y demás actores en las aéreas de una UTI.

A la vista de los informe de hoy en día, lo que se hizo fue escaso e ineficiente.

La gobernadora y su ministro de salud, compraron el versito de aplanar la curva, rubricaron la idea de que seriamos ejemplo mundial combatiendo (el capital ) el Covid.

El personal de salud, advirtió acerca de las carencias? Hubieron informes que se subestimaron? Porque después de 6 meses, recién ahora escuchamos de las faltantes.

Las últimas semanas se a visto la desaparición mediática de los ministros y en contraparte personal de salud a ganado presencia en los medios advirtiendo del casi colapso del sistema de salud y apelando a la población como único responsables de evitar esto.

Peligrosamente desde algunos sectores se está planteando que si salís, que si no te cuidas es como que no te importa el sistema de salud y su personal.

Las colapsadas ideas de nuestros gobernantes, están llevando a enfrentar una población cansada de 160 días de cuarentena contra el sistema de salud saturado por la falta de previsión del gobierno.

«Lavarse las manos» es una expresión que hace referencia al acto de desentenderse de las consecuencias de alguna acción, renunciando a ser cómplice de la misma

Lo único que descansa en esta provincia son las ideas de nuestros gobernantes.

Manuel García.

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Opinión

Reconocimiento del CIN a las y los trabajadores de la salud del país

Por el Consejo Interuniversitario Nacional.

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Las rectoras y rectores de las universidades públicas de la Argentina, reunidos en el 84º Plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), sesionamos en modo telemático y rendimos un muy merecido homenaje a los y las trabajadoras de la salud en general y a los de los servicios sanitarios universitarios en particular, por la heroica e intensa lucha que sostienen contra la pandemia que sufre nuestro pueblo.

En una situación de incremento de contagios y escalada del impacto de la COVID-19, reconocemos que el recurso más crítico e indispensable es el factor humano integrado por los miles de trabajadores y trabajadoras de la salud que, en la primera línea de batalla y exigidos aún más allá inclusive de lo razonable, ya han impedido un número invalorable de pérdidas de vidas y han recuperado a un sinnúmero de enfermos.

Merecedores y merecedoras de un aplauso y agradecimiento diario por su labor, muchas veces, también, han sufrido amenazas injustificables y actos repudiables de discriminación en el transporte público o en sus áreas de residencia. Ponen en riesgo su salud una y otra vez, en cada minuto de su labor, así como la de sus propias familias.

Trabajan muchas veces sin contar con todos los elementos de protección individual indispensables, frecuentemente en jornadas que se extienden más allá de lo aconsejable, y aun así siguen adelante. Ganan y pierden batallas cada día con todas las tensiones y la carga emocional que ello implica. Y, como ellos mismos lo han expresado en estos días, “los recursos para salvar a pacientes de coronavirus se están agotando”.

Buena parte de estas y estos trabajadores, profesionales y técnicos son graduados y graduadas de nuestras universidades. Y toda la comunidad universitaria siente un gran orgullo por la capacidad que los y las colegas demuestran en su incansable lucha cotidiana para salvar vidas. Para ellos y ellas todo nuestro afecto y reconocimiento.

El aislamiento y el distanciamiento social, el uso de tapabocas y la higiene son, hoy por hoy, las únicas medidas ampliamente aceptadas en todo el mundo para hacer frente a la pandemia. Uno de los principales objetivos de estas medidas es impedir que se colapsen los servicios de salud para que todas aquellas personas que lo requieran puedan ser atendidas adecuadamente. Sin embargo, los niveles de ocupación de guardias y unidades de terapia intensivas en nuestra Patria indican que aún es necesario un mayor esfuerzo en el cumplimiento de estas medidas. Se trata de cuidarnos y cuidar al otro.

No podemos permitir que los y las trabajadoras de la salud se sientan solos, agobiados, y agotados. Tenemos que expresarles nuestro reconocimiento, acompañamiento y solidaridad, no solo en ese aplauso que diariamente merecen sino también a través de comportamientos sociales adecuados.

De ningún modo es aceptable que cuando estos y estas trabajadoras salen de sus instituciones a tomar un breve y merecido descanso observen y sientan que a su alrededor la sociedad sigue con sus actividades, insensible a lo que ocurre con miles de argentinos dentro de esas unidades hospitalarias. De este modo, solo incrementamos su sensación de soledad y agobio y, en síntesis, desesperanza.

Por eso convocamos a nuestra comunidad universitaria en primer lugar y, en general, a toda la sociedad a comprender que cualquier actividad que realicemos y que no sea esencial o estrictamente imprescindible debe ser evitada y postergada ya que está suficientemente demostrado que, inexorablemente, provocará mayores contagios y un número más alto de pacientes hospitalizados y fallecidos.

Estos trabajadores y trabajadoras nos piden que no desafiemos al virus porque ponemos en riesgo nuestras vidas, las de muchos compatriotas y, desde ya, las del personal de salud que acudirá a salvarlas heroicamente.

Las rectoras y los rectores de las instituciones universitarias públicas de la Argentina, desde todos los rincones de la Patria, les decimos a todos y todas las trabajadoras de la salud una y mil veces: no están solos.

¡GRACIAS POR CUIDARNOS!

84º Plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN)

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Opinión

El rol docente en la “nueva normalidad”

Nota de opinión por Brian Richmond, docente e investigador.

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Si hace 10 años, cuando yo era estudiante, me hubieran dicho que tendríamos una clase virtual no me lo habría creído. Me habría sonado muy futurista. Y sin embargo el futuro se precipitó y hoy estoy aquí, como docente, preparando mis clases virtuales.

Lo hago en la misma computadora que me regaló mi abuela en esa época, cuando ponía mis trabajos de la facultad en un pen drive y me iba al cyber a imprimirlos. Recuerdo que les pedíamos a lxs profes si no se lo podíamos mandar por mail; lo que nos resultaba más sencillo, más barato y más ecológico. Pero desde su concepción presentar un trabajo en otro formato que no sea papel no era presentarlo, como si la materialidad fuera la prueba irrefutable de toda existencia legítima.

Ahora el papel ya no solo nos resulta innecesario, molesto, precario, arcaico sino también riesgoso; como todo lo que transcurre de mano en mano. Pasamos de la idea de que lo que no se puede tocar no existe a la sospecha de que lo que se toca es una amenaza a la existencia.

La pandemia no inauguró la virtualidad, pero la volvió repentinamente obligatoria. Un proceso que debía ser paulatino y combinado se transformó en abrupto y exclusivo, y por lo tanto excluyente. Si el plan Conectar Igualdad no se hubiera interrumpido y durante estos últimos cinco años se hubiera ampliado y complementado con el tendido de fibra óptica, la situación probablemente sería otra. Prueba de ello es que la única conexión que tienen millones de hogares con el actual sistema educativo es gracias a una de esas computadoras.

Pero el neoliberalismo pasó y la distancia entre derechos formales y derechos efectivos, que en nuestro país nunca fue tan amplia en la educación como en otras áreas, se transformó ahora en un abismo digital. Y en el medio de ese abismo estamos lxs docentes tratando de tender puentes improbables: entre la institución y lxs estudiantes, entre el Estado y la Sociedad, entre la virtualidad y la materialidad.

Se supone que lxs trabajadores de la educación, como nexos generacionales, somos los encargados de lograr que los cambios estructurales de nuestra sociedad resulten menos traumáticos de lo que serían sin una intervención pedagógica. Tratamos de mediar entre el pasado y el presente para darles cierta continuidad y coherencia, y poder así construir futuro. Por lo tanto, estamos acostumbrados a lidiar con lo nuevo, lo que irrumpe, lo que disloca, lo que incomoda; y a conectarlo con nuestra historia, con nuestras tradiciones e identidades. Sin embargo, jamás habíamos asistido a una ruptura tan grande con nuestro pasado inmediato, y es probable que este abismo nos quede grande.

Asistimos a un contexto precario que precariza aún más nuestra labor y al mismo tiempo nos exige ingenio. Debemos reinventarnos, capacitarnos, replantearnos, equiparnos. Debemos llegar a todxs, sostener a todxs, contemplar a todxs. Debemos evaluarlxs pero sin evaluarlxs, tomarles examen pero sin examinarlxs, asegurar su asistencia sin asistencias. Qué ironía: ahora que por fin logramos prescindir de la armadura burocrática escolar nos sentimos vulnerables sin ella.

Pero por si esto fuera poco debemos elaborar un discurso coherente que le dé sentido a todo estecaos y convenza a lxs estudiantes de que se trata simplemente de una “nueva normalidad”. No hay contrasentido mayor que hablar de nueva normalidad, que es además un eufemismo, como todo oxímoron. Lo normal es lo que se presenta a la percepción como algo estático, asincrónico, inmutable; justamente por eso es “normal”. Lo nuevo irrumpe, interpela, desconcierta; justamente por eso no es “normal”. Pero se supone que es nuestra tarea docente normalizar lo insólito, intentando re-naturalizar una realidad social que se desmoronó. Llegamos siempre tarde, pues todavía estábamos tratando de lidiar en el aula con la modernidad líquida cuando esta se evaporó.

Probablemente el cambio más drástico que efectuó la pandemia en nuestro trabajo tuvo lugar en la dimensión del tiempo; ese gran invento moderno que lo regulaba, lo medía, lo cuantificaba, pero sobre todo lo limitaba. Ahora ya no sabemos cuándo estamos trabajando, cuándo nos estamos capacitando, cuándo nos estamos distrayendo y cuándo estamos descansando; puesto que todo eso ocurre en el mismo lugar: nuestra casa. Ya dijo Einstein que la percepción del tiempo es relativa al espacio. Sin las paredes escolares, ¿cómo voy a sentir yo que salgo del trabajo?

¿Cuándo llego finalmente a mi casa? ¡Si siempre estoy en ella! Otra gran ironía: ahora que ya no suena el timbre lo extrañamos, como el perro de Pavlov.

Quizás lo que más nos cueste aceptar es el cambio en la percepción del tiempo de nuestro propio
ser biológico, si es que existe tal cosa. Sentimos que la virtualidad nos avejenta antes de tiempo.

Nos hace más encorvados, más chicatos, más sedentarios, más desactualizados; hasta quizás también más nostálgicos, como si habríamos sido expulsados de un Edén de tiza del que siempre renegamos.

Y así estamos, aprendiendo a vivir en la incertidumbre, tal como nos había pedido el actual senador de cartón Bullrrich, cuando dirigía un Ministerio de Educación también de cartón. Ya pasaron cinco meses de excepción e inevitablemente nos acostumbramos a lo excepcional. Ya dijo Borges que por más extraña que parezca finalmente terminamos aceptando la realidad, acaso porque intuimos que nada es real.

A lo que nunca deberíamos acostumbrarnos es a la injusticia y la desigualdad que estructuran esa realidad. Por eso si ahora que el rey está desnudo nuestra tarea en la nueva normalidad consiste en distraer la atención del público mientras se le buscan nuevos disfraces, entonces nuestro rol docente es tan patético como el de un bufón.

La virtualidad en educación necesariamente profundiza las desigualdades porque las computadoras, los teléfonos y los gigas de internet no se encuentran tan bien distribuidos como los cuerpos. No era el guardapolvo blanco el que ocultaba las diferencias sociales sino el carácter democrático de los cuerpos en el aula, ya que nuestrxs estudiantes solo podían traer uno por persona. Además el pibe que iba a la escuela con hambre podía visibilizar su situación, interrumpiendo la normalidad institucional hasta tanto no se le consiga un plato de comida. El teatro de la realidad escolar se convertía así en un escándalo. Pero la virtualidad hace más difícil esa irrupción, sobre todo si ese pibe ni siquiera está conectado, y su existencia se desvanece. No podemos aceptar eso como nueva normalidad, porque no es más que la vieja adaptada, o sea, empeorada.

Por eso además de todos los desafíos que los docentes tenemos que enfrentar en pandemia, debemos hacerlo cargando con la culpa que trae la sospecha de que no es suficiente, de no estar pudiendo llegar a todxs. Y por eso también el magisterio se está arremangando, armando bolsones de comida y repartiendo junto con los cuadernillos, recolectando dispositivos de conexión y distribuyendo. La solidaridad es la clave en este contexto, pero incorporar esas tareas a la ya sobrecargada rutina docente supone también el riesgo de normalizarlas y delegarlas como nuestra responsabilidad.

Por eso creo que nuestra principal tarea docente en estos momentos, y que debe acompañar a todas las que ya nombré, es atentar contra la normalidad. Impedir que se re-naturalicen las desigualdades, que se rutinicen las exclusiones, que se romanticen las carencias. Impedir, en definitiva, que todo vuelva a la normalidad. Porque la normalidad era el problema.

Si la pandemia dejó al descubierto que los trabajadores esenciales son los peores pagos, que esta economía se paraliza si consumimos solo lo necesario, que la naturaleza agradece nuestro confinamiento, que miles de mujeres tienen a su agresor en casa, que la salud no puede estar mercantilizada, que el cuidado es un bien necesariamente social, y que la educación pública es probablemente la única mano que le tiende esta sociedad a lxs excluidxs; ¿Entonces no será que lo normal era una estafa?

Dejemos entonces que esta anormalidad nos interpele y pongamos nuestras clases a disposición de esa interpelación. Que nuestros estudiantes puedan dar sentido a sus desconciertos y angustias, un sentido que no los vuelva culpables de su situación ni los invite a aceptarla con resignación. Tirar juntxs de la punta del ovillo de la normalidad para que descubramos los hilos perversos que tejen la realidad social. Discutir la pobreza, discutir la riqueza, discutir la desigualdad, discutir el neoliberalismo. Discutir la realidad. Al fin y al cabo, ¿De qué otra manera podríamos tolerarla? ¿De qué otra manera podríamos enseñarla?

Brian Richmond
Docente e investigador

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