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Opinión

Participación ciudadana, ¿La clave para el 2021?

Nota de opinión por Federico Vasches, integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Esta pandemia por el Covid-19 reveló la importancia y la necesidad de la presencia del Estado en sus distintos niveles, las Administraciones Públicas gestionando y trabajando en los territorio para sus habitantes y entonces, debemos consultamos: ¿es la clave para el 2021 (en y para el fortalecimiento institucional), la Participación Ciudadana directa?

Pareciera una buena manera de comenzar a dilucidar el asunto, el tratar de suponer en qué ciudadano pensamos y/o nos inclinamos a pensar cuando nos referimos a participación ciudadana.

Porque al parecer en lo que se refiere a “participación” habría cierto acuerdo; una participación más o menos vinculante, relacionada a la decisión sobre mayor o menor cantidad de dinero público disponible, pero en línea general, la idea sería ser oído y que eso produjera alguna modificación a la situación o ante la convocatoria pública que motivó la intervención.

Aquí es que debemos realizar un breve apartado sobre el asunto, ya que en el ideal sería de suponer que nos referimos a alguna persona, más o menos formada, que entienda, conozca y sepa discernir más allá (de la instrucción recibida en educación cívica / instrucción ciudadana, en el nivel secundario). Que sepa qué esperar de la Administración Pública y de sus funcionarios, y que conozca y maneje los mecanismos para ello. Aún sin formación específica y con bastante desconocimiento sobre el funcionamiento interno, pero con la suficiente motivación, podría haber también participación.

Es necesario detallar que no se consideran a los fines de participación ciudadana, a los niños, los adultos mayores, las personas violentadas y/o a las personas en situación de vulnerabilidad y/o privados de la libertad.

Observemos lo que pasó en esta pandemia, (entendiendo que la participación ciudadana debe ser abordada en su concepto amplio, ese que propone revisar cómo interactúa y/o respeta/acata el ciudadano las normas), para comenzar a pensar con qué escenario y requisitos nos podemos encontrar el año próximo. Es decir qué se puede esperar que pase luego, de esta pandemia, en la post pandemia que estamos comenzando a transitar.

Hubo un grupo de personas de Menores Recursos: el cual está caracterizado por disponer de menor nivel soco-económico, menor formación específica relacionada a las instituciones y a la administración pública (quizá por falta de instrucción), por ende con menor participación social, menor apego y cumplimiento estricto de las normas y reglas vigentes en esta pandemia

Un segundo grupo de personas con Mayores Recursos: el cual está caracterizado por disponer de mayor nivel socio-económico, menor formación específica relacionada a las instituciones (quizá por suponer la poca importancia de ella), por ende con menor participación social, menor apego y cumplimiento estricto de las normas y reglas vigentes en esta pandemia

Un tercer grupo de personas con Recursos Medios: el cual está caracterizado por disponer de un nivel socio-económico medio (que les permite la suficiente soltura de pensar más allá de sus necesidades más concretas y básicas); siendo una clase media, con media o alguna formación específica relacionada a las instituciones (quizá por conciencia de clase), por ende con mayor participación social, y mayor apego y cumplimiento de las reglas vigentes en esta pandemia

Frente a esta panorama tan brevemente presentado, algunas conclusiones saltan a la vista; esas que relacionan querer cumplir con las reglas, con participar activamente de las decisiones y políticas públicas; a la vez que el apego y cumplimiento de las normas parecieran no estar relacionadas con el nivel socio-económico.

Entonces como gran desafío para el 2021, al Estado todo y a las administraciones en particular, les queda un arduo trabajo de pensarse situadas y repensarse con sus ciudadanías; lo que implicaría un diseño y desarrollo de herramientas, espacios e instancia de participación y construcción ciudadana, a la vez que, los procesos y garantías para ello.

Quizá de los temas menos en los discursos, pero que son de suma importancia, es el de la agenda de capacitaciones (externas e internas), que van de la mano de los mecanismos de participación.

Es decir el esfuerzo de embarcar a la administración pública en la dialéctica de la enseñanza – aprendizaje, en torno a la ciudadanía y sus propios empleados, las herramientas para acceder a los pareceres de los/as vecinos/as y los instrumentos necesarios para procesar esos resultados.

Un buen punto de partida pareciera ser, trabajar sobre los pares: enseñar a participar – aprender a participar; enseñar a enseñar – aprender a enseñar; querer aprender – querer enseñar; querer participar – poder participar.

Quizá, entonces, estemos en condiciones de garantizar canales de participación (con empleados comprometidos en y con ello), a la vez que una ciudadanía capacitada y segura de que sus reclamos, quejas y sugerencias, serán consideradas.

Quizá entonces, dejemos de discutir sobre participación ciudadana, para comenzar a abonar la construcción ciudadana.

Federico Vasches.
Integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

Opinión

No sólo indignado, también muy molesto; la mierda va

Nota de opinión por Héctor Roncallo, vecino de barrio Los Olmos.

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A fines del año pasado se rompe la conexión de cloacas en el Barrio Los Olmos, en calles Lisandro de la Torre y República del Líbano. Pasaron varios días con aguas servidas, altas temperaturas, perros tomando agua servida, bicicletas, autos, personas circulando y NADA. Aparece en este medio una noticia de la denuncia de los Concejales de Roca por la queja de vecinos. Esto se publica el el 7 de enero de 2021 y ese mismo día intervengo en el programa de Radio de la Super y ante los Periodistas manifesté que tenía doble indignación por el tiempo transcurrido de convivir con río de mierda, que no es la primera vez ya que en la cercanía desde hace más de tres años que se rompe sistemáticamente la cañería y circulan ríos en el barrio; siendo la segunda indignación que ese día algo motorizaron y supuestamente se preocuparon, ya que salió esa denuncia publicada cuestión que para quienes deben trabajar por la salud y el ambiente, lo deben hacer en forma inmediata y sin mediar la necesidad de la denuncia.

Al día siguiente 8 de enero el Gerente General de Aguas Rionegrinas, presuroso en las palabras, pero no en las acciones manifestó a este medio “…que la semana próxima iniciarán las tareas necesarias para resolver finalmente el problema”, y afirmó que “aplicaron un by pass con una bomba nueva para poder atender estas situaciones de emergencia. Luego se dejó instalada una bomba eléctrica”, todo ello con el supuesto “arreglo de que no fluya el agradable río de mierda. Claro, eso duró unos días ya que las fotos que adjunto tomadas en este instante no sólo demuestra que nadie está trabajando, sino que además el by pass no funciona y el río volvió a emerger, multiplicando no sólo los olores que durante las 24 horas del día venimos soportando desde el final del pandémico año 2020, sino que además circula nuevamente por las calles, el río.

Ahora molesto, muy molesto ya que además de tener que escuchar palabras y mentiras para decir algo sobre un claro y evidente hecho que no se soluciona, no de ahora, sino desde hace más de tres años, al menos en la zona del barrio. Muy molesto porque el gerente habló de que ellos mismos se encargarían de hacer la obra para no tener que entrar en una licitación por el tiempo que demora la misma y hasta hablo de un monto importante para la ejecución de la misma y hasta se mostró asombrado al manifestar: “…Recordó no obstante que «esta obra se licitó y se llevó a cabo en 2019, pero no sabemos porque esos 300 metros donde hoy está el inconveniente no se reemplazaron; seguramente inspeccionaron y observaron en buen estado la cañería”, lo que evidencia no sólo desconocimiento del movimiento de obras y del destino de fondos.

Lo concreto que seguimos igual que fines del año pasado. Por eso estoy molesto, indignado y no me queda otra cosa que repudiar esta situación y exigirles a las autoridades provinciales que se preocupen seriamente por la salud de los ciudadanos y critiquen menos a la sociedad, que no se defiendan de las críticas y ejecuten más.

Héctor Roncallo – DNI 8280317
Vecino de barrio Los Olmos

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Opinión

Tres aumentos en los primeros quince días del año es algo inadmisible

Nota de opinión por Rodolfo Aguiar,
secretario adjunto de ATE Nacional.

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Un nuevo aumento impactó en los precios de los combustibles al aplicarse la suba automática tributaria del 7,7%, el cual es inadmisible por tratarse de un tercer aumento en lo que apenas son los primeros quince días del año.

Es necesaria una intervención más decidida del Estado para evitar que la actualización de impuestos que deberían afrontar las empresas se traslade de manera directa y sin ningún escrúpulo a los consumidores. Los valores de venta de los combustibles ya se habían incrementado en un 2,9% durante la primera semana de 2021.

Sumado a esto, nos preocupa la posible suba a un ritmo acelerado de otros bienes, productos y servicios. Si no se pone un freno en tiempo oportuno, las proyecciones inflacionarias oficiales pueden verse alteradas, afectando a los trabajadores, jubilados y sectores populares.

La Ley del Presupuesto para el corriente año presentada en el Congreso prevé una inflación del 29%. Por su parte, la inflación de 2020 cerró en 36,1%, aunque algunos productos sufrieron aumentos muy superiores como la carne que, en promedio, subió un 74% según un informe de Rosgan (mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario y compañías consignatarias).

Rodolfo Aguiar
Secretario adjunto de ATE Nacional.

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Opinión

La agenda municipal, ¿Quién la marca?

Nota de opinión por Federico Vasches y Pedro Videla, integrantes del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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Uno de los grandes temas que ha surgido a la luz de la pandemia por el Covid-19, es el de los esfuerzos institucionales que debieron realizar las administraciones públicas y los gobiernos locales en particular. Quienes en muchas ocasiones, tuvieron que administrar y reasignar los fondos disponibles, para la pronta atención de las muchas problemáticas y la fragilidad, que desnudó esta pandemia.

Pero bien, estamos ya transcurriendo el último mes del año y de alguna manera debemos comenzar a repensar los procesos públicos en el marco de esta nueva normalidad, esta postpandemia que inclusive ya tiene los presupuestos públicos aprobados para funcionar en 2021, nos depara una rápida y concreta pregunta: la agenda municipal, ¿quién la marca?

Si bien la intención no es dar una única respuesta, debemos tener presente al momento de su diseño, algunos puntos que se conjugan para comenzar a dilucidar este asunto:

La dimensión Institucional

– un primer abordaje sería revisar la Carta Orgánica municipal, donde podríamos advertir que la mayoría de las funciones y definiciones del norte de la localidad, quedan reservadas para el Intendente

– es de esperar un papel de preponderancia de los Legisladores Comunales, en tanto representantes y conocedores del pueblo y de la localidad

– a la vez que los espacios constituidos como Consejos Locales sirven en tiempos normales, de encuentro, diálogo y generación de algunas propuestas de asesoramiento y acompañamiento al poder ejecutivo en la temática que los convoca

– hay bastante expectativa y reconocimiento en el afuera de los gobiernos locales, en toda esa acción que desarrollan las Asociaciones Civiles, las Organizaciones No Gubernamentales, los Consejos y Colegios Profesionales, los que sin dudas trabajan, en muchas ocasiones, en vías y direcciones paralelas a la de los municipios

– son bastantes los gobiernos locales que reconocen a las juntas vecinales, les garantizan organización y un área ejecutiva para su acompañamiento

– por último existen ordenanzas que garantizan Mecanismos de Participación Ciudadana, lo cual permitiría el hecho de que quienes cumplan con los requisitos, puedan hacer uso de ellos. Aún así pueden quedar vecinos que opten (o no puedan reunir lo necesario), por buscar otras vías de vinculación con las administraciones.

La construcción del concepto de Políticas Públicas

En este punto es particularmente importante entender que la mera definición de Políticas Públicas, es trascendental. Esto es lo mismo que afirmar que las políticas no son unívocas, sino que deben ser construidas en su concepto y en su ejecución, desde la comunidad, y para la comunidad.

Allí cobran particular relevancia el aporte de Eugenio Zaffaroni cuando nos ilustra que en nuestras sociedades hay vigente un “modelo de sociedad excluyente” en dónde un 30% es incluido (el que decide) y un 70% excluido (el que obedece); mientras que Álvaro García Linera, cuando se refiere ”al rol del estado en la construcción de comunidad” nos da cuenta de que las administraciones públicas no están únicamente para administrar, sino que deben liderar los procesos de cogobierno e inclusión en los territorios.

Entonces tratar de dar respuestas, de construir respuestas a las preguntas que se suceden, pueden colaborar a ello. ¿Qué son las Políticas Públicas?, ¿Para qué sirven?, ¿Cómo deben ser entendidas?, ¿Cómo pueden y deben ser medidas?, y acaso ¿Cómo se pueden mejorar y redireccionarlas hacia la sociedad?

El entendimiento de los Nuevos Desafíos

Es clave poder situarnos en el momento histórico que estamos atravesando, a la vez que también tener presente el futuro que se avecina, esta postpandemia que nos interpela y nos demanda nuevas construcciones que deben ser legitimadas y pensadas desde las bases.

Asoma el reclamo en el momento de más y un mejor Estado, uno que comprenda la importancia de la comunicación en dos direcciones y entonces vele por la garantización de nuevas vías para ello.

Este nuevo proceso de trabajo con la comunidad debe ser pensando desde la horizontalidad, y debe contener una instancia amplia de evaluación y retroalimentación, en donde las personas y las instituciones tengan participación plena y que entonces esta interacción actualice y dinamice a los gobiernos.

La necesidad de que los Gobiernos Locales se vinculen

Una de las notas más salientes en esta pandemia, ha sido la de encontrarnos frente a una ciudadanía activa. Pareciera que ya no es suficiente con el ejercicio del civismo cada 2 o 4 años, sino que ahora pretenden ser partes constantes de los procesos y decisiones democráticas.

Este nuevo rol de los vecinos, invita a repensar cómo deberían vincularse los gobiernos locales con el medio y acaso con quiénes deberían asociarse para nutrirse de prácticas, experiencias de gestión y conocimientos académicos aplicados a la administración.

Así como para la participación y comunicación ciudadana debe pensar nuevas vías y formas de comunicación, deberá también advertir esa necesidad de vincularse, de gestionarse con las Universidades Públicas Nacionales de forma diferente.

Ya no alcanza con que las autoridades de unas y otras se reúnan esporádica y concretamente para revisar la posibilidad de la instalación de nuevas carreras y participen como miembros externos o informantes en los Consejos; sino que debemos repensar los territorios y a sus actores para garantizar el potenciamiento de sus capacidades y entonces el desarrollo de las regiones, siempre con una mirada desde lo local.

La agenda de los gobiernos locales es compleja, presenta constantes restricciones de recursos para su ejecución, pero eso no libera a los municipios de su papel y su responsabilidad en el marcar y comandar el destino de su ciudad.

Entonces, ¿no sería siempre mejor tomar el desafío y asociándose comenzar a dar esos grandes debates que nos debemos y que esta pandemia dejó en evidencia, que aún estamos a tiempo de dar?

Federico Vasches y Pedro Videla
Integrantes del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

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